Mientras Rusia abre este viernes las urnas para renovar la Duma, en los territorios ucranianos ocupados el proceso electoral hace días que ha comenzado. No hay que esperar al 18 de septiembre: el voto anticipado empezó a finales de agosto —según el portal ucraniano NV y el diario ruso Kommersant— y las autoridades rusas han desplegado un sistema que lleva las urnas hasta los domicilios, en los patios de los edificios y en pequeños núcleos de población. En algunos casos, las comisiones electorales se desplazan acompañadas de militares o policías rusos.
Las imágenes difundidas esta semana ofrecen una de las fotografías más reveladoras del proceso. En los territorios ocupados, las autoridades rusas han desplegado equipos electorales que se desplazan hasta los domicilios con urnas móviles para recoger el voto anticipado de los residentes. Según Euronews, en algunos puntos estas comisiones han instalado pequeñas cabinas de votación delante de las viviendas, una fórmula que permite llevar las urnas hasta los vecinos en lugar de concentrar toda la votación en los colegios electorales.
Así se ejecutan las elecciones en las zonas de Ucrania invadidas por Rusia.
— Nacho Montes de Oca (@nachomdeo) September 16, 2026
A punta de fusil y sin otra transparencia que las urnas en donde se observa lo votado. pic.twitter.com/Wk9fIuGEKW
Las reglas de Rusia sobre territorios ocupados
Rusia ha creado unas reglas específicas para los territorios donde ha impuesto la ley marcial. Según el portal ucraniano Novosti Donbas, el voto puede hacerse en colegios electorales, pero también en el domicilio, en zonas cercanas a las viviendas o en lugares donde no sea posible habilitar un centro convencional. En estos casos se utilizan urnas móviles y el voto puede empezar hasta veinte días antes de la jornada electoral oficial.
Esta flexibilidad tiene consecuencias importantes. Cuesta mucho más saber qué pasa detrás de cada urna. Las autoridades rusas pueden no publicar las direcciones de los colegios electorales ni la identidad de los miembros de las comisiones, y las normas especiales también eliminan la videovigilancia ordinaria. Según el mismo portal, esto dificulta reconstruir cuántos electores había realmente, cuántos votaron y cómo se custodiaron las papeletas.
Votaciones con coacciones
El medio ucraniano NV, citando a la organización Donbas SOS, explica que la coacción puede ser directa o indirecta. En votaciones anteriores se han documentado visitas de miembros de las comisiones acompañados de militares armados. Pero la presión también puede adoptar formas menos visibles, como por ejemplo, hacer entender a los residentes que no participar en la vida política impuesta por la ocupación puede comportar problemas con las autoridades, las ayudas sociales u otros servicios.
Esto no significa que cada persona que vota lo haga bajo una amenaza explícita. Pero en una zona ocupada, la frontera entre una decisión voluntaria y una decisión condicionada es especialmente difícil de establecer. Así, Donbas SOS alerta de que muchas personas dependen de las autoridades ocupantes por cuestiones básicas como las pensiones, la asistencia social o el acceso a determinados servicios.
¿Es legal votar en estas condiciones?
También hay una dimensión militar. Las normas rusas permiten crear colegios electorales en instalaciones militares y dan a los mandos un papel en su organización. Según un análisis de Novosti Donbas, los comandantes pueden llegar a intervenir en la composición de las comisiones y en el acceso de los periodistas. El mismo medio señala que parte de los militares rusos desplegados en los territorios ocupados también podrán votar en ellos.
El resultado será difícil de contrastar de manera independiente. Rusia ha incorporado las regiones ocupadas a su sistema electoral y ha creado distritos que, en algunos casos, incluyen municipios que ni siquiera controla militarmente. Según la Comisión Electoral Central de Ucrania, Moscú utiliza el proceso para consolidar sobre el papel su pretensión de haber integrado estos territorios en la Federación Rusa.