Ucrania es uno de los países donde se han producido más hechos relacionados con el mundo judío en la diáspora, y que han tenido más importancia histórica. Ucrania es un verdadero referente para el mundo asquenazí que habla yiddish. Empezemos por el siglo XVIII. El rabino Yisroel ben Eliezer, conocido también como Baal Shem Tov, creó el movimiento jasídico tal como lo entendemos hoy. Ben Eliezer nació en Okop, en el oeste de Ucrania, y prácticamente sin moverse del país -entonces era Polonia- difundió su nueva interpretación del judaísmo. El hasidismo fue una reacción contra los denominados judíos asimilados que formaban parte de la élite cultural y contra las expresiones más académicas de la religión. Ben Eliezer recuperó la cábala medieval para reforzar su visión más espiritual y una concepción más directa con Dios. Profundizó por eso especialmente en el libro del Zohar, el volumen central de la cábala escrito en arameo y atribuido a Shimon bar Yojai del siglo II, aunque encontraréis múltiples teorías sobre su origen como con todo lo que rodea la cábala.

El hecho es que el hasidimismo nacido en Ucrania captó rápidamente a fieles, especialmente a judíos de las clases más modestas, y en todo el mundo de influencia rusa. Y ha llegado hasta nuestros días con melodies memorables y también se ha conocido en la versión fílmica de la rama neoyorquina más intransigente, difundida en la serie Unorthodox. El mundo ortodoxo tiene grandes intérpretes musicales que beben de los orígenes en Ucrania, y quizás los más importantes en la actualidad son Arele Samet e Yisrael Adler, que se pueden escuchar en los siguientes vídeos con dos estilos casi antagónicos, aunque ambos cantantes son polifacéticos.

La mítica película El violinista en el tejado, dirigido por Norman Jewison y basado en un musical de Broadway que tenía el mismo título, narra cómo era vida de un pueblo judío de Ucrania a finales del siglo XIX y principios del XX. Fue la película más taquillera de 1971, el año que se estrenó, gracias a sus célebres canciones asquenazíes. El filme describe cómo era un shtetl, un pueblo asquenazí ucraniano de antes del Holocausto como los que había por todo el Imperio ruso. El pueblo se llama Anatevka y a la historia aparece también un judío bolchevique que llega de Kíiv. Los judíos, desde los asimilados a los más ortodoxos, viven en la localidad ucraniana literalmente como un violinista en el tejado, en un difícil equilibrio con las autoridades imperiales. Es una sensacional metáfora.

Pasando unas décadas más adelante, durante la ocupación nazi se produjeron en Ucrania verdaderas masacres de judíos, de las más monstruosas de Europa. En Babi Yar, en las afueras de Kíiv, los nazis alemanes masacraron el año 1941 a más de 33.000 judíos, en el lugar donde actualmente se levanta un memorial, que el último día de febrero quedó afectado por un ataque de misiles rusos en la guerra. Una cuarta parte de los judíos asesinados en el Holocausto eran de Ucrania.

El 3 de mayo de 1898, el año de la independencia de Cuba, nació en Kíiv Golda Meir, que ya no vivió estas mortandades porque su familia emigró en 1906 a EE.UU., y desde allí en 1921 se marcharon hacia Israel para vivir en un kibutz. Participó en la independencia de Israel en 1948 y fue primera ministra después de la muerte repentina de su antecesor Levi Eshkol. Golda Meir fue la primera ministra que tuvo que encajar dos hechos fundamentales de la historia reciente de Israel: la masacre de deportistas israelíes en Munich en 1972 a manos de terroristas palestinos, y la guerra del Yom Kippur en 1973, por la invasión del ejército egipcio y sirio. En un primer momento, Israel estuvo muy al límite de sufrir una derrota en este conflicto bélico, pero con el llamamiento de los reservistas se recuperó.

Esta corta historia de Ucrania acaba con la figura del judío Volodímir Zelenski, el primer ministro que se ha convertido en un héroe nacional por la forma como está conduciendo la defensa del país ante la invasión del ejército ruso. Algunos comparan su estrategia con la de los macabeos que se enfrentaron en el siglo II antes de Cristo con el Imperio griego, y lo derrotaron. De hecho, fueron los fundadores de la guerra de guerrillas. El abuelo de Zelenski fue el único de 4 hermanos que no murió en el Holocausto. Dos años después de la guerra tuvo un hijo y 31 años después tuvo un nieto, y ahora este es el presidente en quien reposa la esperanza del país.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en el muro de las lamentaciones de Jerusalén, el kótel maaraví (muro occidental) en hebreo | Aish Latino