Las fuerzas rusas han lanzado una nueva oleada de ataques con drones y misiles contra varias ciudades de Ucrania esta semana, provocando muertos y heridos entre civiles y complicando un contexto de negociaciones de paz que se han de reanudar este fin de semana. Los ataques se producen solo un día después de que al menos cinco personas murieran en un ataque a un tren de pasajeros, un episodio que ha sido calificado de acto de terror contra civiles por parte de Kyiv.
Según autoridades ucranianas, una pareja murió cerca de la capital Kyiv como resultado de un ataque con drones y misiles que impactó varios puntos del país. También ha habido informes de heridos, incluidos niños, en estas ofensivas nocturnas. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha condenado firmemente los bombardeos, señalando que se trata de golpear zonas residenciales sin objetivos militares definidos.
Los ataques rusos no se limitan a la región de Kyiv. También se han registrado impactos en la ciudad meridional de Odesa, donde autoridades locales informaron de lanzamientos de más de 50 drones que causaron destrozos en infraestructuras civiles y dejaron varios heridos. Estas acciones provocaron interrupciones de servicios básicos como la electricidad y el agua, en un momento en que el invierno añade presión a una población ya debilitada.
Además de los ataques aéreos, la ofensiva ha incluido operaciones con drones contra un tren de pasajeros en la región de Járkov, donde el vehículo fue impactado directamente, causando pánico y víctimas civiles. Autoridades locales explicaron que se tuvo que evacuar a los pasajeros y que el incidente ha incrementado la sensación de inseguridad entre la población que depende del ferrocarril para desplazarse en tiempos de guerra.
Una diplomacia frágil
Estas ofensivas se producen en un momento en que están previstas nuevas conversaciones de paz este fin de semana, con la participación, aunque en un rol más reducido, de representantes estadounidenses. El secretario de Estado de los EE. UU., Marco Rubio, reconoció recientemente ante el Senado que la cuestión territorial de Donetsk –una región del este de Ucrania que Rusia reclama– es “muy difícil” de resolver y constituye uno de los principales obstáculos al diálogo.
Rubio explicó que los esfuerzos diplomáticos continúan y que hay trabajo activo para abordar las demandas de las partes, aunque el compromiso sobre el futuro de Donetsk –donde Moscú exige que Ucrania ceda territorio– sigue siendo un punto de fricción. Aun así, el objetivo de los mediadores es reunirse este fin de semana con representantes rusos y ucranianos para tratar de acercar posiciones sin que la participación de EE. UU. sea tan prominente como en rondas de diálogo anteriores.
Frío polar y sin calefacción
Mientras tanto, la situación humanitaria en Ucrania se deteriora. Con temperaturas invernales muy bajas y un sistema energético afectado por el impacto de repetidos ataques, los ciudadanos afrontan dificultades para acceder a calefacción y luz. Autoridades ucranianas han advertido que las próximas semanas serán especialmente duras, pero han señalado que se espera un alivio gradual con el aumento de temperaturas y más horas de sol hacia finales de invierno.
Las ofensivas rusas y la situación en el frente llegan mientras la comunidad internacional observa de cerca, con algunos países occidentales reforzando su apoyo a Ucrania, incluido el envío de generadores de energía y equipos militares adicionales. La presión diplomática crece, pero el camino hacia una paz duradera aún se ve lleno de obstáculos.