Las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia han experimentado un giro inesperadamente positivo en los últimos días, tanto por el tono como por el contenido, tras la ronda de contactos mantenida a finales de la semana pasada en los Emiratos Árabes Unidos con mediación de los Estados Unidos. A diferencia de encuentros anteriores, marcados por los reproches cruzados y la falta de avances, esta vez ambas partes han coincidido en destacar un cambio cualitativo en las negociaciones.

El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, ha reconocido que las conversaciones siguen siendo “muy complicadas”, pero ha subrayado que el diálogo ha entrado en una nueva fase. En una entrevista con el diario Ukrainska Pravda, que recoge EFE, Sibiga ha remarcado que la delegación rusa ha sido diferente de las anteriores y que, por primera vez en mucho tiempo, las reuniones se han centrado en parámetros concretos para poner fin a la guerra. “Ya no hubo lecciones pseudohistóricas”, ha afirmado, en referencia a los argumentos del Kremlin sobre supuestos derechos históricos sobre territorio ucraniano.

¿Se mantendrá abierto el diálogo?

Este cambio de tono también ha sido reconocido desde Moscú. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha valorado positivamente que los contactos hayan comenzado “de manera constructiva”, evitando las acusaciones habituales contra la supuesta beligerancia ucraniana. Un mensaje que, sin anunciar avances sustanciales, apunta a una voluntad de mantener abiertos los canales de comunicación.

Uno de los elementos clave de esta nueva etapa ha sido la composición de las delegaciones. En las negociaciones anteriores, celebradas en Estambul con mediación turca, la representación rusa estaba encabezada por Vladímir Medinski, ideólogo del expansionismo territorial ruso. En cambio, en Abu Dabi el Kremlin ha optado por un equipo formado íntegramente por militares, un hecho que Kiev interpreta como una señal de pragmatismo.

También Ucrania ha renovado su equipo negociador. Destacan la incorporación del nuevo jefe de la oficina presidencial, Kirilo Budánov, antiguo responsable de la inteligencia militar, y del líder parlamentario del partido del presidente Volodímir Zelenski, David Arajámia. Ambos son vistos dentro de Ucrania como figuras más dispuestas a explorar una salida negociada al conflicto que su predecesor, Andrey Yermak, destituido en noviembre tras un escándalo de corrupción.

El principal escollo: Donetsk

A pesar del clima más constructivo, los obstáculos siguen siendo mayúsculos. El principal escollo continúa siendo el futuro territorial de la región de Donetsk. Rusia controla más de tres cuartas partes del territorio y exige que Ucrania ceda el resto, una línea roja para Kyiv, que rechaza entregar zonas que no ha perdido militarmente.

Según EFE, ambas partes confían en reanudar las negociaciones en los Emiratos Árabes Unidos en los próximos días, de nuevo con mediación estadounidense. Aunque el acuerdo todavía parece lejano, el cambio de tono ha reabierto una ventana diplomática que parecía completamente cerrada desde hacía meses.