La guerra de Ucrania continúa alejándose del frente. En solo una semana, más de 2.600 drones ucranianos habrían volado en dirección a Moscú, según ha informado este sábado el alcalde de la capital rusa, Serguéi Sobianin. La cifra muestra hasta qué punto los ataques con drones de largo alcance se han convertido en una de las principales herramientas de Kyiv para presionar a Rusia dentro de su propio territorio.
Sobianin asegura que entre las 08:30 del 15 de agosto y las 08:30 del 22 de agosto se detectaron 2.652 drones dirigidos hacia la región de Moscú. De estos, 493 habrían sido destruidos cuando se aproximaban a la capital. La mayoría, según el alcalde, habrían sido neutralizados antes de llegar a las proximidades de la ciudad.
Las autoridades rusas también han informado de una nueva oleada de ataques durante la madrugada de este sábado. El Ministerio de Defensa ruso afirma haber destruido o interceptado más de 440 drones ucranianos en diferentes regiones del país. Algunos llegaron hasta la región de Samara, donde afectaron a una refinería y un centro logístico de comercio electrónico. Reuters ha informado de que los ataques también han provocado víctimas civiles en varios puntos de Rusia.
Rusia responde con una ofensiva aérea
Pero mientras Ucrania amplía su capacidad para atacar territorio ruso, Moscú mantiene una intensa ofensiva aérea contra las ciudades ucranianas. Este sábado, un ataque con misiles balísticos contra Boríspil, a unos 30 kilómetros de Kyiv, ha causado al menos dos muertos y ocho heridos, según la Fuerza Aérea ucraniana. Los proyectiles han provocado daños en viviendas, vehículos, almacenes y una gasolinera.
El ataque se ha producido mientras el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, participaba en un acto con veteranos de guerra junto con el ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul. “Estamos al lado de Ucrania”, ha afirmado el ministro, que ha asegurado que el país acabará ganando el conflicto.
La respuesta ucraniana también está provocando víctimas entre la población rusa. En la región de Krasnodar, un ataque con drones ha causado tres muertos, entre ellas dos menores, según las autoridades rusas. Los aparatos habrían afectado a viviendas e infraestructuras civiles en el distrito de Yeisk. Dos adultos de la misma familia resultaron heridos y uno de ellos murió posteriormente en el hospital.
Aumento de las víctimas civiles
Esta escalada no es un fenómeno aislado. Las Naciones Unidas ya advertían en julio de un aumento de las víctimas civiles provocadas por los ataques de largo alcance. Durante los primeros seis meses de 2026, la ONU registró 250 civiles muertos y 1.596 heridos en Rusia a partir de informaciones de fuentes abiertas, aunque remarcó que estos datos no se podían verificar de manera independiente. En Ucrania, las víctimas civiles verificadas también habían aumentado más de un tercio respecto del mismo período del año anterior.
La intensificación de los ataques llega después de semanas de bombardeos rusos especialmente intensos contra Kyiv y otras ciudades ucranianas. Según la Associated Press, Ucrania ha incrementado sus ofensivas con drones de largo alcance contra objetivos militares e infraestructuras económicas rusas, incluidas refinerías y centros logísticos.
La guerra, casi cuatro años y medio después del inicio de la invasión rusa a gran escala, continúa así en una dinámica de escalada. Moscú golpea ciudades e infraestructuras ucranianas con misiles y drones, mientras Kyiv intenta demostrar que también puede llevar la guerra a cientos de kilómetros del frente.
Las líneas de batalla, por lo tanto, ya no explican toda la guerra. Ahora, el cielo de Moscú también forma parte del campo de batalla, mientras las poblaciones civiles de un país y el otro continúan asumiendo las consecuencias de un conflicto que, lejos de detenerse, parece ampliar cada vez más su radio de acción.
