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La frontera entre Letonia y Bielorrusia tiene un nuevo paso subterráneo. Los guardias fronterizos letones han localizado un segundo túnel utilizado para cruzar irregularmente la frontera, después de interceptar a 28 migrantes que habrían entrado en el país báltico desde Bielorrusia. El paso estaba escondido bajo el musgo en Kaplava, en el sureste de Letonia, y a solo 20 metros de la frontera, según ha informado la Guardia Fronteriza letona.

Los 28 migrantes fueron detenidos y devueltos a Bielorrusia, según la misma fuente. El descubrimiento llega pocos días después de que los agentes localizaran un primer túnel en la frontera, lo que ha despertado las alarmas de las autoridades de Riga.

El primer paso subterráneo fue descubierto el 10 de agosto. Los agentes encontraron a 15 personas que habrían cruzado la frontera por esta vía. Al día siguiente, el gobierno letón puso en marcha la operación "Vilkatis" —"Hombre lobo", en letón—, un dispositivo conjunto en el que participan la Guardia Fronteriza, la policía, el ejército y los servicios de inteligencia.

Objetivo: reforzar el control de la frontera

El objetivo es reforzar el control de la frontera y combatir lo que Riga define como una "guerra híbrida" procedente de Bielorrusia. Las autoridades letonas acusan al régimen de Aleksandr Lukashenka de facilitar la llegada de migrantes hasta la frontera exterior de la UE y de utilizar estos movimientos como una herramienta de presión política.

Durante la primera semana de la operación, entre el 11 y el 18 de agosto, los agentes letones impidieron la entrada en el país de unas 450 personas procedentes de Bielorrusia, según datos de la Guardia Fronteriza. También detuvieron a un presunto traficante que transportaba a cinco migrantes en un vehículo.

Para Riga, algunos detalles de los casos refuerzan la teoría de que los pasos fronterizos no son improvisados. Las autoridades han señalado que algunos migrantes llevaban escaleras, palas y herramientas para cortar vallas. Según el gobierno letón, son objetos que difícilmente formarían parte del equipaje de una persona que simplemente viaja desde Oriente Medio hasta Bielorrusia y que, en cambio, podrían haber sido preparados para facilitar el paso de la frontera.

La medida de presión de Bielorrusia

La cuestión forma parte de un conflicto más amplio entre Bielorrusia y la Unión Europea. Desde la crisis migratoria de 2021, Polonia, Lituania y Letonia acusan a Minsk de favorecer la llegada de migrantes procedentes de países de Oriente Medio y de otras regiones para presionar a los países comunitarios. Bruselas considera esta práctica una forma de "guerra híbrida".

El fenómeno también afecta a la vecina Lituania. A finales de julio, las autoridades descubrieron otro túnel en la frontera con Bielorrusia. Según la radiotelevisión pública lituana LRT, después de aquel descubrimiento varios migrantes habrían intentado arrastrar a un agente fronterizo hacia el lado bielorruso.

La política de devoluciones de Letonia, sin embargo, también ha sido cuestionada por organizaciones de defensa de los derechos de los migrantes. Los críticos alertan de que las devoluciones pueden impedir que personas que necesitan protección internacional tengan acceso al procedimiento de asilo.

El gobierno letón defiende que la situación requiere medidas extraordinarias y que la protección de la frontera exterior de la UE es prioritaria. Ahora, con dos túneles localizados en pocos días, las autoridades intentan determinar si se trata de casos aislados o si existe una red más organizada para facilitar el paso bajo la frontera. La disputa entre Riga y Minsk tiene muchos frentes abiertos. Y uno de ellos, literalmente, pasa por debajo tierra.