El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a elevar el tono contra México y ha advertido que Washington podría intervenir directamente contra las organizaciones del narcotráfico si las autoridades mexicanas no intensifican la lucha contra estos grupos. Durante un acto celebrado en la Casa Blanca, el dirigente estadounidense ha defendido su estrategia de seguridad y ha asegurado que su gobierno está dispuesto a actuar unilateralmente “si es necesario”.

Trump ha afirmado que las operaciones impulsadas por Estados Unidos han logrado reducir “de un 97%” el tráfico marítimo de drogas, un dato que no ha ido acompañado de ningún informe oficial ni de detalles adicionales. El presidente ha aprovechado la comparecencia para reivindicar la política de mano dura de su administración y ha insistido en que no permitirá que los cárteles continúen operando con impunidad en la frontera sur.

“Si ellos no hacen el trabajo, lo haremos nosotros”, ha declarado ante representantes militares y miembros de su gobierno, en unas palabras que han vuelto a generar tensión diplomática con México. Las declaraciones llegan en un momento especialmente delicado en la relación entre ambos países, marcada por las disputas sobre inmigración, seguridad y cooperación policial.

No es la primera vez que Trump plantea la posibilidad de actuar militarmente más allá de las fronteras norteamericanas. El febrero pasado ya advirtió que las operaciones contra las organizaciones criminales podrían ampliarse “a cualquier lugar” de América Latina si Washington considera que existe una amenaza directa para los intereses de Estados Unidos.

México se planta

Este discurso ha sido recibido con preocupación por el gobierno mexicano, que en diversas ocasiones ha defendido su soberanía y ha rechazado cualquier injerencia extranjera en asuntos internos. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha reiterado en los últimos meses que la lucha contra el narcotráfico corresponde exclusivamente a las instituciones mexicanas y ha reclamado respeto por los mecanismos de cooperación bilateral.

La escalada verbal coincide con el aumento de las operaciones militares estadounidenses en el Pacífico y el Caribe, despliegues que Washington justifica como parte de su estrategia contra el tráfico internacional de drogas. Según fuentes oficiales, estas actuaciones se han intensificado desde el pasado septiembre y han provocado más de un centenar de muertos en diferentes puntos de la región.

Las autoridades mexicanas observan con inquietud este incremento de la presencia militar estadounidense alrededor del país, especialmente después de que algunos sectores próximos a Trump hayan defendido públicamente acciones directas contra laboratorios e infraestructuras de los cárteles situados en territorio mexicano.

A pesar de la tensión creciente, Washington y Ciudad de México mantienen abiertos diversos canales de cooperación en materia de seguridad y control fronterizo. Sin embargo, las nuevas amenazas de Trump complican aún más unas relaciones bilaterales que atraviesan uno de los momentos más delicados de los últimos años.