El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que Washington quiere tener un papel directo en la elección del próximo líder supremo de Irán, en una intervención que, según ha explicado a Axios y Reuters, se parecería a la implicación que afirma haber tenido en la sucesión de Nicolás Maduro en Venezuela. Trump ha admitido que el nombre que suena con más fuerza para sustituir al ayatolá Alí Jamenei es el de su hijo, Mojtaba Jamenei, pero ha dejado claro que considera esta opción inaceptable. Mientras tanto, el régimen iraní todavía no ha hecho público al sucesor, a pesar de que en los últimos días se ha ido aplazando el anuncio. Varias declaraciones de responsables políticos en Teherán indican que la decisión podría comunicarse pronto, pero Trump considera que “pierden el tiempo”. “El hijo de Jamenei es demasiado blando. Debo estar involucrado en la cita, como con Delcy [Rodríguez] en Venezuela”, ha afirmado.

Trump ha advertido que no aceptará un sucesor que mantenga la línea política de Jamenei, ya que, a su juicio, esto obligaría a Estados Unidos a volver a intervenir militarmente "dentro de cinco años". El presidente estadounidense ha insistido en que Mojtaba no es una opción aceptable y ha defendido que es necesario un liderazgo diferente para el país. "Queremos alguien que lleve armonía y paz a Irán", ha afirmado. Trump ha justificado esta postura asegurando que hay que evitar repetir el mismo escenario de conflicto periódico: "No debemos volver atrás cada cinco años y hacer esto una y otra vez". Días antes, preguntado sobre posibles sucesores, ya había comentado en la Casa Blanca que "la mayoría de las personas que teníamos en la cabeza están muertas".

Las declaraciones de Trump enturbian aún más los objetivos de la ofensiva militar estadounidense iniciada el sábado. Mientras el presidente sugiere influir en el futuro político de Irán, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y otros responsables de Washington insisten en que la operación no busca un cambio de régimen. Hegseth declaró el pasado lunes que la campaña tiene una “misión clara, devastadora y decisiva”: reducir las capacidades de misiles iraníes, neutralizar a su marina y evitar que el país disponga de armas nucleares. Sin embargo, el propio responsable del Pentágono admitió que la situación política ha cambiado con la operación: "Esta no es una supuesta guerra de cambio de régimen, pero el régimen seguro que ha cambiado, y esto hace del mundo un lugar mejor".
 

Cuba es "la guinda del pastel"

En una tercera entrevista telefónica con Politico, Trump ha asegurado que, durante 50 años, la caída del régimen castrista ha sido "la guinda del pastel" para Estados Unidos. Ahora, asegura, la presión de la Casa Blanca con la imposición de un bloqueo total ha acercado posturas entre Washington y La Habana. "Necesitan ayuda. Estamos hablando con Cuba", ha dicho. Para Trump, el empeoramiento de la situación de la isla caribeña es en parte el resultado de la presión de Estados Unidos, incluida la interrupción del suministro de petróleo venezolano que antes sostenía a Cuba de pie.