El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un nuevo paso en la escalada de tensión con Irán al ordenar a la Armada estadounidense que actúe contra cualquier embarcación sospechosa de estar minando el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del mundo. El mandatario ha asegurado que ha dado instrucciones directas para abrir fuego y neutralizar cualquier amenaza potencial, incluso si se trata de pequeñas embarcaciones: “He ordenado a la Armada de Estados Unidos disparar y destruir toda embarcación, por pequeños que sean los barcos, que esté desplegando minas en las aguas del estrecho de Ormuz”.
En el mismo mensaje, Trump ha querido dejar claro el peso de su decisión, insistiendo en que “no debe haber ninguna duda” sobre la respuesta de Estados Unidos. Paralelamente, ha anunciado que se reforzarán las operaciones de desminado en esta zona clave para el tránsito energético global, con el objetivo de garantizar la seguridad de la navegación y evitar cualquier interrupción del flujo marítimo.

El anuncio llega después de que el Pentágono advirtiera que sería "completamente inaceptable" que el cierre del estrecho de Ormuz se alargara durante meses. Según un análisis citado por The Washington Post, el Departamento de Defensa calcula que las tareas para retirar minas navales colocadas por Irán podrían requerir hasta seis meses de trabajo. Este escenario anticipa un impacto económico prolongado, cuyas consecuencias podrían extenderse prácticamente hasta final de año incluso en caso de un acuerdo rápido entre Washington y Teherán. Además, los efectos podrían coincidir con el calendario político estadounidense, ya que se harían notar todavía en plena campaña para las elecciones estadounidenses de medio mandato de noviembre, clave para el control del Congreso.
Ormuz, vía intransitable
Apenas un día después de que se anunciara un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán —alcanzado el 8 de abril y posteriormente prorrogado—, la Guardia Revolucionaria iraní recomendó a los barcos que evitaran el estrecho de Ormuz y utilizaran “rutas alternativas”, alertando del riesgo de minas e incluso dinámicamente. Días más tarde, el 17 de abril, Teherán anunció que levantaba las restricciones al tráfico marítimo a raíz de una tregua temporal en el Líbano, pero la situación volvió a tensarse cuando, tras valorar positivamente el gesto iraní, Trump advirtió que mantendría el bloqueo naval sobre el régimen, lo que llevó a las autoridades iraníes.