Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han publicado este domingo un mapa de la que ha llamado ‘línea amarilla’ en el sur del Líbano, la línea que ha trazado el ejército israelí para delimitar las zonas que ocupa desde el pasado 3 de abril, cuando se reactivó el conflicto abierto en 2023 entre la milicia chií Hezbolá e Israel. Con la misma nomenclatura que ha empleado con la línea que divide la Franja de Gaza en dos partes—una ocupada por Israel y la otra bajo el control de Hamás— desde la firma del alto el fuego en el enclave palestino el pasado mes de octubre, el mapa enseña el trazado de la oficialmente llamada “Línea de Defensa Avanzada”. Este domingo es el tercer día del alto el fuego de diez días en el Líbano que impulsó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para favorecer sus propias conversaciones de paz con Irán. En este contexto, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha avisado que ha indicado al ejército que actúe con “toda la fuerza” en el Líbano —a pesar del alto el fuego vigente— si las tropas israelíes se sienten amenazadas por el enemigo.
“El primer ministro Benjamin Netanyahu y yo hemos instruido a las FDI para que actúen con toda la fuerza, tanto desde tierra como desde el aire, incluido durante el alto el fuego, con el fin de proteger a nuestros soldados en el Líbano de cualquier amenaza”, ha dicho Katz en un evento en la Cisjordania ocupada. Desde allí también ha indicado que continuarán con su plan de arrasar la zona ocupada y ha dicho que al ejército le han ordenado “que retiren las casas en los pueblos (en primera línea) cerca de la frontera que servían en todos los sentidos como puestos de avanzada terroristas de Hezbol·là y amenazaban a las comunidades israelíes”. En su breve comunicado en el que comparte el mapa de la zona ocupada, el ejército israelí informa que tiene 5 divisiones operando simultáneamente “al sur de la Línea de Defensa Avanzada” en el sur del Líbano para “desmantelar los puestos de la infraestructura de terror de Hezbol·là y prevenir amenazas directas a las comunidades del norte de Israel”.
Una “franja de seguridad”
Benjamin Netanyahu ha dicho que las fuerzas israelíes “permanecen en Líbano en una zona de seguridad reforzada” que se ha establecido dentro de las fronteras libanesas. “Esta es una franja de seguridad de diez kilómetros de profundidad, que es mucho más fuerte, más intensa, más continua y más sólida que lo que teníamos hasta ahora. Aquí es donde estamos y no nos iremos”, decía el primer ministro. La línea establecida en Líbano ha sido comparada con la “Línea Amarilla” establecida en la Franja de Gaza, donde Israel ha partido en dos mitades el territorio palestino, donde controla la parte más grande y los millones de palestinos desplazados han quedado en la mitad más pequeña al oeste. En Gaza, las tropas israelíes disparan de forma rutinaria a cualquier persona que se acerque y los ataques israelíes en el enclave han provocado la muerte de 700 personas desde el establecimiento del alto el fuego el pasado mes de octubre. Este sábado, oficiales israelíes han dicho que “el modelo de la ‘Línea Amarilla’ implementado en Gaza será replicado en Líbano”.
Las tácticas de Gaza, aplicadas al Líbano
Esta no es la única cosa que Israel ha llevado al sur del Líbano replicando sus operaciones en la Franja de Gaza. También ha cumplido con su amenaza y está destruyendo sistemáticamente infraestructura civil en las localidades dentro de la zona ocupada por su ejército. Pueblos enteros han sido arrasados en los últimos días, también desde el pasado viernes, cuando se empezó a aplicar el alto el fuego de diez días. Mandos del ejército han explicado al medio israelí Haaretz que casas civiles, edificios públicos y escuelas son objeto de demolición como parte de una política más amplia para “limpiar la zona”. Según los comandantes citados, docenas de máquinas pesadas, incluyendo excavadoras operadas por trabajadores subcontratados, se han desplegado en la región las últimas semanas y a algunos trabajadores se les está pagando, supuestamente, dependiendo de las estructuras que destruyen. Con el alto el fuego activo, las demoliciones no se detienen y este domingo se han producido en una decena de localidades en la zona ocupada.
De hecho, fuentes conocedoras de la contratación indican que algunas de las empresas subcontratadas para llevar a cabo las demoliciones masivas ya habían hecho lo mismo en la Franja de Gaza. Tienen, por lo tanto, experiencia en este asunto. La política del gobierno israelí en el sur del Líbano se basa, según las fuentes consultadas, en la “destrucción generalizada” de la infraestructura local e “inspirada en los métodos usados en la Franja de Gaza, que ahora se aplican en el Líbano”. Después de casi dos años de conflicto en el enclave palestino, algunos informes de Naciones Unidas sitúan en un 82 % las estructuras afectadas por los constantes bombardeos de la aviación israelí sobre la Franja y los ataques terrestres. De hecho, desde la firma del alto el fuego, la destrucción sistemática de infraestructuras ha continuado en la parte de la Franja ocupada por Israel, así como en la que quedaría controlada por Hamás.
My beautiful village Naqoura, destroyed by Israeli occupation forces. pic.twitter.com/A9CB5hAjE4
— Ali Hashem علي هاشم (@Alihashem) April 5, 2026
Pueblos enteros han sido destruidos durante los 44 días que ha durado la reanudación del conflicto entre Hezbolá e Israel. Bajo la bandera del combate contra las actuaciones del terrorismo de Hezbolá, el ejército israelí ha llevado a cabo detonaciones controladas en diversas partes de villas como Naqoura, Taybeh o Deir Seryan, las tres dentro de la zona que Israel ocupa militarmente, y que han quedado gravemente dañadas por el conflicto. Desde el establecimiento del alto el fuego, miles de personas desplazadas se han dirigido al sur para ver el estado de las casas que dejaron atrás con la reactivación del conflicto, pero muchos no lo han podido hacer a causa del mantenimiento de posiciones militares por parte de Israel. Según explica Hassan Najdi, un ingeniero de 28 años que ha vuelto a su casa en la localidad de Srifa, “todo ha cambiado mucho. Las características del lugar son completamente diferentes. Cuando entras al pueblo por primera vez, ni siquiera puedes reconocer que esta es la Srifa que era antes”, explica en declaraciones a The Guardian. Srifa ha sido duramente afectada por la guerra, y en el vecindario de Najdi, tres cuartas partes de las casas han quedado en ruinas.