El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha descartado ampliar el alto el fuego con Irán, que expira esta madrugada, y ha advertido que está dispuesto a reanudar los ataques. En una entrevista telefónica con CNBC, el mandatario ha asegurado: “Espero estar bombardeando”, y ha añadido que “es la mejor actitud con la que ir, pero estamos preparados para ir. Quiero decir, el ejército está deseando entrar en acción”. Trump ha insistido en que no quiere prolongar la tregua: “No quiero hacer eso (ampliar la tregua). No tenemos tanto tiempo”. También ha acusado a Teherán de haber “violado el alto el fuego en numerosas ocasiones” desde el inicio del acuerdo, el pasado 8 de abril.
Las declaraciones llegan en un momento de incertidumbre diplomática. La segunda ronda de negociaciones prevista en Islamabad entre delegaciones de los dos países continúa sin calendario claro. Inicialmente, se había apuntado que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, participaría, pero fuentes de EE. UU. han enfriado esta posibilidad inmediata. Mientras tanto, Irán ha endurecido su discurso y ha advertido que no aceptará ningún diálogo condicionado por amenazas militares. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha afirmado que su país no participará en “negociaciones bajo la sombra de la amenaza” y ha acusado a Washington de querer convertir el diálogo en una “mesa de rendición”.
Desde Teherán también denuncian que Estados Unidos ha vulnerado la tregua y mantiene presión militar en la zona. Según fuentes iraníes, el país se ha preparado para un posible empeoramiento del conflicto si fracasa la vía diplomática. Con la tregua a punto de vencer y sin avances claros en las conversaciones, el riesgo de una nueva escalada militar vuelve a situarse en el centro del escenario internacional.
Trump continúa mareando
Esta escalada verbal no es nueva. Ya el sábado, Trump había advertido que la continuidad de la tregua dependía de un acuerdo inminente: “Quizás no lo prorrogaré. Así que tenemos el bloqueo y, por desgracia, tendremos que volver a lanzar bombas”. El presidente estadounidense condicionaba así cualquier extensión del alto el fuego a avances diplomáticos antes del miércoles, dejando claro que la vía militar volvería a ser una opción si las conversaciones fracasaban.
En aquel momento, las negociaciones ya giraban en torno a puntos clave como el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte global de petróleo. Washington apuntaba a posibles gestos de distensión, como una supuesta apertura total del paso marítimo por parte de Irán, mientras Trump intentaba transmitir un cierto optimismo sobre un acuerdo cercano. A pesar de ello, el tono amenazador se ha mantenido constante, evidenciando la fragilidad de la tregua y la dependencia absoluta del progreso diplomático para evitar una nueva ofensiva.
