El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que Irán estaría dispuesto a abandonar cualquier intento de desarrollar armamento nuclear y ha dejado entrever que un acuerdo entre Washington y Teherán podría llegar pronto. Las declaraciones las ha hecho desde el Despacho Oval, después de unas conversaciones diplomáticas que, según ha explicado, han avanzado de manera positiva durante las últimas horas.
Trump ha insistido en que su administración no permitirá que el régimen iraní disponga de armas nucleares. “Irán no puede tener armamento nuclear y no lo tendrá”, ha remarcado ante los medios, defendiendo que las negociaciones actuales abren la puerta a un entendimiento que hasta hace pocos días parecía complicado. El presidente estadounidense ha asegurado que hay “muchas posibilidades” de llegar a un pacto estable si ambas partes mantienen los contactos diplomáticos.
En paralelo, el dirigente republicano ha anunciado que Estados Unidos supervisarán el control del uranio enriquecido iraní como parte de cualquier futuro acuerdo. La propuesta implicaría mecanismos de verificación internacionales y una limitación estricta de las actividades nucleares de Teherán. Trump lo ha expuesto durante un acto de homenaje a las madres de militares celebrado en la Casa Blanca, donde también ha aprovechado para reiterar su mensaje de firmeza contra el gobierno iraní.
El presidente estadounidense ha añadido que estaría dispuesto a poner fin a la operación militar conocida como Furia Épica si Irán cumple los compromisos que se pacten. Igualmente, ha abierto la puerta a retirar las restricciones impuestas al estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el transporte mundial de petróleo. Sin embargo, Trump ha advertido que Estados Unidos mantiene preparadas nuevas acciones militares si considera que Teherán incumple los acuerdos o reanuda actividades que Washington interprete como una amenaza.
Pakistán continúa haciendo de mediador
Las conversaciones entre ambos países se desarrollan de manera indirecta desde hace semanas, con Pakistán ejerciendo de mediador. El objetivo principal es reducir la tensión generada después de la escalada del conflicto iniciada el 28 de febrero. A pesar de algunos avances, las diferencias políticas y militares entre Washington y Teherán han impedido hasta ahora la celebración de una segunda reunión formal en Islamabad.
El primer encuentro tuvo lugar después del alto el fuego impulsado por Estados Unidos, una tregua que posteriormente se amplió sin una fecha límite definida. Sin embargo, la desconfianza entre ambas partes sigue siendo elevada. Irán considera que las actuaciones recientes de la marina estadounidense en el estrecho de Ormuz vulneran los términos de la tregua y dificultan cualquier progreso diplomático.
Entre estas operaciones se encuentran el asalto y la confiscación de buques vinculados a intereses iraníes, unas maniobras que Teherán califica de provocación. Estas acciones han sido determinantes para que las autoridades iraníes rechazaran una nueva reunión presencial en Pakistán. Sin embargo, los canales de comunicación indirectos continúan abiertos y los mediadores mantienen los contactos para intentar acercar posiciones y evitar una nueva escalada militar en la región.