El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que el autor del tiroteo de este sábado por la noche en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca ha actuado movido por un "odio" profundo hacia los cristianos. En una entrevista telefónica con la cadena Fox News, y basándose en información recogida por las autoridades después del incidente, Trump ha descrito al atacante como un "tipo muy problemático" y ha asegurado que este tenía un trasfondo religioso radical. "Cuando lees su manifiesto, odia a los cristianos. Eso es seguro. Es un odio fuerte, anticristiano", ha señalado el presidente, que fue evacuado por el Servicio Secreto después de oírse disparos en el hotel Washington Hilton, fuera de la sala donde se celebraba la cena.
Trump ha asegurado que la propia familia del atacante estaba al tanto de sus dificultades y tendencias violentas: "Su familia sabía que tenía dificultades. Quizás deberían haberlo denunciado con un poco más de firmeza", ha indicado. Las declaraciones del mandatario coinciden con las palabras del fiscal general interino, Todd Blanche, que en declaraciones a la cadena NBC confirmó que el sospechoso probablemente tenía como objetivo principal al propio Trump y otros altos cargos de su gobierno. El sospechoso es un joven de 31 años que viajó en tren hasta Washington D. C. desde Los Ángeles, donde trabajaba como profesor en una academia universitaria y había sido reconocido como “profesor del mes” en diciembre de 2024.
El sospechoso, detenido
El sospechoso, que no resultó herido y está bajo custodia hospitalaria para una evaluación, se espera que comparezca este lunes ante un tribunal federal en el Distrito de Columbia para enfrentar cargos formales. El hombre se alojaba en el mismo hotel e irrumpió armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos en el hotel donde se celebraba el acto. Una vez en el vestíbulo, llegó a abrir fuego contra un agente del servicio secreto de EE. UU., que resultó ileso gracias al chaleco antibalas. En un primer momento, desde la Casa Blanca, Trump lo calificó de “loco” y “lobo solitario” y ha asegurado que no llegó a acercarse a la sala principal. El presidente también ha afirmado que agentes federales estaban registrando la casa en California del presunto autor del tiroteo. Por otro lado, ha elogiado la "valentía" y el "talento" del Servicio Secreto y las fuerzas del orden después del tiroteo, a la vez que ha aprovechado el incidente para criticar a los demócratas por la gestión de los fondos destinados a la seguridad y para defender la construcción de uno de sus grandes proyectos arquitectónicos, el salón de baile de la Casa Blanca.