Una nave espacial abandonada por astronautas de los Estados Unidos en la superficie lunar podría estar provocando pequeños temblores conocidos como en terremotos lunares, así lo ha determinado un nuevo estudio. Los investigadores han revelado por primera vez una forma previamente desconocida de actividad sísmica a la Luna mediante un análisis de datos de la era Apolo utilizando algoritmos modernos.

Los cambios masivos de temperatura que tienen lugar en la luna pueden causar que las estructuras creadas por el hombre se expandan y se contraigan de una manera que produzca estas vibraciones, según destaca el informe que recoge la CNN. La superficie lunar es un ambiente extremo. Oscila entre los 133 grados bajo cero cuando es oscuro y 121 grados positivos cuando está bajo sol directo.

Tal como destaca el mismo estudio, toda la superficie de la Luna se expande y se contrae con el frío y el calor, según señala el estudio publicado el 5 de septiembre al Journal of Geophysical Research: Planets. A pesar de todo, los científicos han utilizado una forma de inteligencia artificial para obtener una comprensión tan íntima de los datos de la era Apolo que pudieron identificar suaves temblores que se emitieron desde un módulo de aterrizaje lunar del Apolo 17, ubicado a unos centenares de metros de los instrumentos que registraban los terremotos lunares, según la sinopsis del estudio, dirigido por Francesco Civilini, del Instituto de Tecnología y Científico espacial investigador en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA.

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¿Cómo responde la Luna a su entorno?

Esta pregunta, repetida a lo largo de muchos años, parece que habría encontrado algunas respuestas en este estudio. Es decir, hay nuevos conocimientos de cómo responde la luna en su entorno y qué puede afectar a sus actividades sísmicas. Los ruidos no eran peligrosos y probablemente serían imperceptibles para los humanos que se encontraran en la superficie de la Luna.

Comprender los terremotos lunares podría ser esencial para la exploración futura, han destacado los expertos, en caso de que la NASA y sus socios construyan un lugar avanzado permanente en la superficie de la luna, un objetivo de Artemis, el programa de exploración lunar de la agencia.

"¿Cómo tienen que ser las estructuras que tenemos que construir?" La doctora Angela Marusiak, profesora asistente en el Laboratorio Planetario y Lunar de la Universidad de Arizona, ha detallado sobre las preguntas que este tipo de análisis de datos puede ayudar a responder. Marusiak no participó directamente en el estudio, aunque sí que tuvo contacto con los autores como experta en sismología lunar.

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¿Terremotos naturales en la Luna?

Así, Marusiak ha señalado que cada misión Apolo llevaba instrumentos para detectar terremotos lunares. Pero la misión Apolo 17, lanzada en 1972, fue notable porque dejó una serie de sismómetros capaces de detectar terremotos térmicos lunares, o los temblores inducidos por el drástico calentamiento y enfriamiento de la superficie lunar.

Los científicos revisaron los datos por primera vez en décadas. El nuevo análisis permitió al equipo de investigación concluir que cierto tipo de terremoto lunar, denominado terremoto lunar térmico impulsivo, no provino de fuentes naturales, sino más bien del calentamiento y el enfriamiento de la nave espacial próxima.

Según el estudio, destaca la cadena norteamericana, estos temblores difieren de otro tipo de terremoto lunar, llamados terremotos lunares térmicos emergentes, que probablemente son causados por la reacción natural del suelo a la exposición a la luz solar.