Nuevos movimientos en Taiwán, después de la visita de la presidenta del Congreso de los Estados Unidos, Nancy Pelosi. En las últimas horas, han denunciado que buques y aviones militares chinos volvieron a traspasar la línea media del Estrecho de Formosa en un "posible ataque simulado" dentro de las maniobras militares anunciadas tras la visita a la isla de la política estadounidense. En un mensaje publicado en su cuenta oficial de Twitter, el Ministerio de Defensa Nacional de la isla asegura que el objetivo de esa simulación de ataque sería un "activo de alto valor", sin especificar más detalles al respecto.

En respuesta, Taipéi emitió alertas y desplegó patrullas aéreas y navales, activando asimismo sus sistemas de misiles terrestres, al igual que hizo durante la jornada de ayer ante la "fuerte provocación" del cruce de la línea media del Estrecho por parte de "varios" buques y aviones chinos. Esta línea imaginaria en el estrecho funciona como una frontera no oficial pero tácitamente respetada por China y Taiwán durante las últimas décadas.

Lanzamientos de misiles de largo alcance 

Los movimientos del Ejército Popular de Liberación (EPL, el Ejército chino) se enmarcan en las maniobras militares que lleva a cabo desde el jueves y que se prolongarán hasta el domingo en represalia por la visita de Pelosi, y que hasta ahora han incluido fuego real y el lanzamiento de misiles de largo alcance. Estos ejercicios tienen lugar en seis zonas alrededor de la isla, una de ellas a unos 20 kilómetros de la costa de Kaohsiung, la principal ciudad del sur de Taiwán.

Pese a que en los últimos años China ha efectuado otros simulacros en el Estrecho de Taiwán, los de esta semana son diferentes porque "cubren un área más grande, involucran más elementos militares y se espera que sean altamente efectivos", informaron expertos chinos en materia de defensa en medios locales. Taiwán ha descrito la presencia militar china en las citadas áreas como un "bloqueo", y la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, calificó la "deliberadamente elevada amenaza militar" de China de "irresponsable".


China, que calificó la visita de Pelosi como farsa y traición deplorable, reclama la soberanía de la isla y considera a Taiwán una provincia rebelde desde que los nacionalistas del Kuomintang se replegaron allí en 1949, tras perder la guerra civil contra los comunistas.

Visita a Taiwán corta y polémica 

Durante una visita corta y más polémica que productiva, Pelosi se reunió con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, y proclamó que los Estados Unidos "no abandonarán Taiwán", aunque esta cita lleva letra pequeña: "Siempre respetando nuestra política de una sola China (...) Somos partidarios del statu quo, no queremos que pase nada en Taiwán por la fuerza".

Este viaje, que ha supuesto un terremoto en la política internacional ha servido para que Pelosi haya sido condecorada con la Orden de las Nubes Propicias por su "apoyo" al territorio taiwanés y para mostrar un apoyo que no va más allá del deseo de continuar con las relaciones estrechas entre sus gobiernos. Por su parte, Tsai subrayó el compromiso de Taiwán con "mantener la paz y la seguridad en el Estrecho de Taiwán" y ha declarado que su Administración convertirá la isla en "una fuerza estabilizadora clave" a la hora de "garantizar el desarrollo estable del comercio global y de las cadenas de suministro".