El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha prometido situar el país “en el corazón de Europa” en un discurso ante su partido laborista, en el que ha definido las prioridades de su gobierno después de los malos resultados electorales registrados por el laborismo en las recientes elecciones regionales y municipales.
En su intervención, Starmer afirmó que el Brexit ha dejado el país “más pobre y más débil”, en uno de los discursos con un tono más europeísta desde que asumió el cargo. Sin embargo, no concretó medidas específicas para materializar este acercamiento a la Unión Europea, más allá de una voluntad política general de reforzar las relaciones con Bruselas.
Las prioridades que quiere marcar Starmer
El primer ministro justificó este giro discursivo en la necesidad de reforzar la economía, la defensa y la posición internacional del Reino Unido en un contexto global que considera cada vez más inestable. Según dijo, su gobierno buscará “reconstruir la relación con Europa” después de la ruptura provocada por la salida de la UE en 2016.
Diversos estudios económicos han estimado que el Brexit ha tenido un impacto significativo sobre la economía británica. Según un análisis de la Universidad Stanford citado por el Financial Times, el Reino Unido habría perdido entre un 6% y un 8% de su PIB a consecuencia de la salida del bloque europeo.
Starmer insistió en que su gobierno se diferenciará del conservador precisamente por este enfoque, asegurando que su administración se definirá por “volver a acercar el Reino Unido a Europa” y revertir los efectos de la ruptura con la UE. Sus declaraciones llegan en un momento de presión política interna después de una semana especialmente difícil para el laborismo.
Las supuestas promesas incumplidas de Farage
En el mismo discurso, el primer ministro también dirigió críticas al líder del partido populista Reform UK, Nigel Farage, una de las figuras clave del movimiento a favor del Brexit. Farage, su partido, obtuvo buenos resultados en los últimos comicios locales, convirtiéndose en uno de los principales rivales políticos del gobierno laborista.
Starmer acusó a Farage de haber hecho promesas incumplidas sobre los beneficios del Brexit, incluyendo la mejora del sistema sanitario y la reducción de la inmigración. Según el primer ministro, estas promesas no se han cumplido y no se ha asumido ninguna responsabilidad por los resultados. El líder laborista evitó centrar sus críticas en el Partido Conservador, que hasta ahora había sido el principal adversario político del laborismo, y situó a Reform UK como el principal reto político del momento.
En conjunto, el discurso refleja un intento del gobierno británico de redefinir su posición internacional y recuperar estabilidad política interna, todo en un contexto marcado por los efectos económicos persistentes del Brexit y por un escenario político cada vez más fragmentado en el Reino Unido.
