Mette-Marit de Noruega, casada con el príncipe heredero del país nórdico, ha protagonizado titular tras titular en las últimas semanas. Tanto por sus claros vínculos con Jeffrey Epstein, con nuevos detalles que han salido a la luz tras la publicación de millones de documentos, como por la polémica que rodea a su hijo Marius Borg, al que tuvo antes de conocer y casarse con el príncipe. A pesar de que muchos noruegos piden un divorcio o que abandone la vida pública, de momento el matrimonio se mantiene unido. No es el único nombre de la realeza en los informes; el caso más notorio es el del ahora súbdito Andrew Mountbatten Windsor, antes conocido como el príncipe Andrés, duque de York e hijo predilecto de Isabel II. Y al otro lado de la frontera con Suecia, en el palacio de Drottningholm, residencia oficial del rey de los suecos, Carlos Gustavo y la reina Silvia tienen otro quebradero de cabeza: la princesa Sofía. Casada con su hijo Carlos Felipe (a quien su padre, que siempre ha hecho gala de su machismo, querría que fuera el heredero en lugar de la primogénita y primera en la línea de sucesión al trono, Victoria), su nombre aparece también repetidamente en los nuevos correos de Epstein, aunque en el pasado ya se había hablado de su vínculo. Cabe recordar que la decisión de Carlos Felipe de casarse con Sofía fue fuertemente cuestionada por su pasado como modelo de ropa interior. No todo el mundo vio esta unión con buenos ojos y esas mismas personas creen que el tiempo les ha dado la razón.
Justo antes de las vacaciones de Navidad del 2005, Jeffrey Epstein recibió la fotografía de una chica. Se la enviaba la empresaria sueca Barbo Ehnbon. Era Sofia Hellqvist, años después se convertiría en Sofía de Suecia y duquesa de Värmland. Esta mujer le explicaba que Hellqvist acababa de llegar a Nueva York y que quería ser actriz. El pederasta contestó rápidamente a su amiga explicándole que ahora en el Caribe y preguntándole si creía que Sofía querría ir. "Le enviaré un billete". Ehnbon habría asistido años después a la boda real. Ante estas revelaciones, la Casa Real sueca tuvo que confirmar que se habían conocido y Sofía desapareció: ni siquiera asistió a la entrega de los premios Nobel. Según explicaron, Sofía nunca contestó a la propuesta de Epstein. Semanas después, con la publicación de más correos se descubrió que la misma empresaria había enviado una fotografía, ya en 2010, de la chica, a quien se refiere como "our Sofia", "nuestra Sofía" y le explica que pronto será princesa de Suecia. "Todos los medios la están buscando mientras está en África. Cuídate", le dijo.
"Espero que se haga justicia"
Después de unas semanas fuera del foco mediático, Sofía ha reanudado este martes su agenda institucional y se ha dirigido directamente a los periodistas para aclarar su relación con el pederasta. "Nos conocimos en un restaurante, en un ambiente social donde nos presentaron y en una proyección de cine con más personas. Por suerte, eso fue todo", ha asegurado, en declaraciones a la prensa que esperaba su reaparición desde el pasado mes de diciembre. "Ahora que he leído sobre todos los terribles crímenes a los que ha sometido a las jóvenes, estoy muy agradecida de no haber tenido nada que ver con él en las pocas ocasiones en las que coincidimos cuando yo tenía 20 años", ha expresado, queriendo mostrar su apoyo a las víctimas. "Espero que se haga justicia".