Cuba vive unas de las jornadas más delicadas de las últimas décadas, atrapada entre una crisis energética extrema y el aumento de la presión política de Estados Unidos. La visita a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe, ha marcado un nuevo salto en la estrategia de Washington hacia la isla, justo después de que el gobierno cubano admitiera que se ha quedado prácticamente sin combustible para sostener el sistema eléctrico.
El ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció la gravedad de la situación con una declaración insólita: “No tenemos absolutamente nada de combustible, absolutamente nada de diésel. En La Habana, los apagones superan hoy las 20 o 22 horas al día”. La falta de diésel y fuel ha dejado el país en una situación crítica, con cortes de luz generalizados, transporte limitado y un malestar social creciente. Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, atribuyó el empeoramiento de la crisis a la política de Estados Unidos. “Este empeoramiento dramático tiene una única causa”, escribió en X, antes de señalar “el bloqueo energético genocida al que Estados Unidos someten a nuestro país”.
En este contexto, Ratcliffe se reunió en La Habana con altos responsables cubanos, entre ellos el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, y el jefe de la inteligencia de la isla, el general Ramón Romero Curbelo. La visita, poco habitual por el rango del representante estadounidense, llega después de meses de presión económica y política de la administración de Donald Trump sobre el régimen cubano. Washington ha presentado la situación cubana como una cuestión de seguridad nacional. El secretario de Estado, Marco Rubio, insistió en una entrevista con NBC en que la estabilidad de la isla afecta directamente a Estados Unidos. “No queremos un estado fallido a 150 kilómetros de nuestras costas”, advirtió. Rubio también ha defendido que la prosperidad de Cuba es “un asunto de interés nacional” para su país.
La presión no es solo diplomática, ya que varios medios estadounidenses han informado de que la justicia de Estados Unidos estudia imputar a Raúl Castro, de 94 años, por su papel en el derribo, en 1996, de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, con sede en Miami. En aquel ataque murieron cuatro personas. Castro era entonces ministro de Defensa.
Cuba, a punto de colapsar
La situación interna, sin embargo, continúa deteriorándose, ya que los apagones han desencadenado protestas en diferentes puntos de la isla, donde la falta de combustible agrava una crisis marcada por la inflación, la escasez de alimentos y medicamentos, y las restricciones al transporte. En La Habana, algunos barrios acumulan más de veinte horas diarias sin electricidad.
Trump, preguntado sobre Cuba después de su regreso de China, evitó concretar los próximos pasos, pero dejó abierta la puerta a nuevas decisiones. “¡Necesitan ayuda!”, dijo sobre los cubanos. “Así que ya veremos, ¡tenemos mucho de qué hablar sobre Cuba!”. Mientras tanto, Rusia ha reiterado su apoyo a La Habana. El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, transmitió a su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, la disposición de Moscú a ofrecer “el apoyo político, diplomático y material necesario” ante la actual escalada.
