Rusia y los Estados Unidos han llegado a un acuerdo en la madrugada del sábado en que se manifestaba "el cese de hostilidades" en Siria. El acuerdo se ha comunicado 12 horas después de que el enviado especial de las Naciones Unidas, Staffan de Mistura, y el subsecretario general de Asuntos Humanitarios, Stephen O'Brien, anunciaran un nuevo plan de medidas para hacer llegar ayuda humanitaria a la población civil siria si las negociaciones entre los representantes de ambos países llegaban a buen puerto, como así ha sido.

John Kerry, el secretario de Estados Unidos, considera que este acuerdo será "un punto de inflexión" en el camino a la resolución del conflicto. Éste incluye una tregua de siete días que se hará efectiva a partir del lunes 12 de septiembre, coincidiendo con la fiesta musulmana del Eid, en la que la aviación siria no podrá llevar a cabo ataques en ciertos territorios definidos por ambas potencias, como ya se hizo en el alto al fuego de febrero. Ahora bien, las aviaciones de las dos potencias sí que llevarán a cabo ataques para intentar "vencer" a grupos terroristas como Jabhat al-Nusra (conocido recientemente como Jabhat Fatah al-Sham) o el Estado Islámico, actores del conflicto ignorados en el anterior acuerdo.

En cualquier caso, el respeto a esta tregua parece bastante complicado y John Kerry ha insistido en la absoluta necesidad de que todos los bandos implicados en la guerra siria la respeten para poder seguir avanzando en las negociaciones de paz. Así, igual que en febrero, ambos mandatarios han asegurado que es imprescindible la participación de Bachar al-Assad en el proceso, a pesar de ser el principal causante de muertes civiles en el conflicto. En este sentido, el máximo representante de la diplomacia norteamericana ha resaltado el papel fundamental que juega Rusia, quien tiene "la capacidad de presionar el régimen sirio para parar este conflicto".

Durante estos días de tregua, una de las prioridades es hacer llegar la ayuda humanitaria a todos aquellos sectores de la población civil más afectados por el conflicto, siguiendo el plan anunciado al mediodía del viernes por Mistura y O'Brien. Todos ellos han puesto especial énfasis en la ciudad de Alepo, donde el acceso es casi imposible porque una de las principales rutas de acceso, la carretera Costello, sirve de frente. Este alto el fuego permitiría convertir la vía en un espacio seguro por donde pasarían los diferentes convoyes de las Naciones Unidas con provisiones para barrios en los que hace días que ya no hay alimentos, hay escasez de agua y muy pronto tampoco habrá fuel o ninguna otra fuente de energía. Una situación que quieren solucionar cuanto antes mejor, teniendo en cuenta que el lunes empieza la fiesta musulmana del Eid y que a lo largo del verano ha sido muy difícil hacer llegar la ayuda.

Si se respetan estos siete días tregua y ningún bando intenta aprovechar la situación para ganar terreno, los Estados Unidos y Rusia crearían conjuntamente un centro de control donde compartirían información y crearían estrategias conjuntas para perseguir a los terroristas. Kerry ha asegurado que eso no es una concesión a los rusos, sino que está en el interés del gobierno norteamericano acabar con cualquier grupo terrorista vinculado a al-Qaeda. Ha afirmado también que este acuerdo no se basa en la confianza, sino en los intereses compartidos por ambos países. El enviado especial de las Naciones Unidas en Siria se ha unido posteriormente a la rueda de prensa mostrando su apoyo al acuerdo, asegurando que esperaba su total cumplimiento a fin de que se pudiera continuar en las negociaciones y encontrar una solución política al conflicto.