Las instituciones europeas han querido tirar un mensaje de unanimidad, y han intentado tranquilizar a los europeos y a los mercados. El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha lamentado el resultado del referéndum, pero ha dejado claro que en Bruselas estaban también preparados para esta situación. “Esto no es una crisis de la UE”, ha asegurado.

En la misma línea lo ha hecho el presidente de la Comisión Europea, Jean-Calude Juncker, que ha asegurado que está "muy triste" por la decisión de los británicos, pero que respeta su decisión.

Los dos han tirado un mensaje muy parecido, apostando para empezar cuanto antes mejor el proceso de separación con los británicos, "a pesar de que sea doloroso". En este sentido, los dos han apostado para aplicar el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, que prevé dejar fuera los británicos de la negociación sobre la futura relación entre Bruselas.

Preparados

Schulz ha admitido que es un día "dramático y triste" pero ha querido dejar claro a la vez que en Bruselas estaban previstas las dos posibilidades. "Nos hemos preparado también con cuidado para que el Reino Unido salga", ha asegurado.

Al valorar el resultado, el presidente del Parlamento ha señalado el impacto negativo que ha tenido ya el bréxit en los mercados, con la caída de libra - "en su nivel más bajo en 25 años" ; se ha referido a los debates que se abren a la política británica, con voces como Escocia que reclama seguir dentro de la UE, y ha mostrado la solidaridad con los jóvenes entre 18 y 25 años se han apoyado sobradamente mantenerse en la Unión.

"Después tendremos que negociar sobre el procedimiento de cómo se hace la salida. El Reino Unido será un tercer país en relación con el mayor mercado único del mundo. No puedo ver cómo eso es una ventaja para el Reino Unido", ha explicado.

De hecho, ha reclamado que se tomen "seriamente" los mensajes que "comportan el voto" en este sentido.