La inteligencia británica ha apuntado en su informe diario, que Rusia se está preparando para nuevas pérdidas en el territorio que ha ocupado en Ucrania, y que ahora está construyendo nuevas trincheras defensivas en el límite con Crimea. La interpretación que hace la inteligencia británica es que los rusos se están preparando para nuevos contratiempos. Según el informe, después de retirarse de la orilla occidental del río Dnipro, las fuerzas rusas en la mayor parte del país se centran ahora en reagruparse y en trabajar en obras defensivas.

De esta manera han confirmado que el ejército ruso ha excavado trincheras nuevas cerca de la frontera con la península del mar Negro de Crimea, que está ocupada por Rusia desde el 2014, y cerca del río Siwerskyi Donets entre las regiones de Donetsk y Luhansk. "Algunos de estos lugares están hasta 60 kilómetros por detrás de la línea actual del frente, lo que sugiere que los estrategas rusos están haciendo preparativos por el caso de nuevos avances importantes ucranianos", dice el comunicado de Londres. Sin embargo, también es probable que Rusia intente redistribuir algunas de las tropas retiradas de la ciudad de Jerson, en el sur de Ucrania, para reforzar sus operaciones ofensivas cerca de la ciudad de Bakhmut en la región de Donetsk. El Ministerio de Defensa británico publica diariamente información de cómo va la guerra, de acuerdo con las valoraciones de los servicios de inteligencia.

Mientras tanto, las autoridades de Suecia han confirmado este viernes la existencia de restos de explosivos en los gasoductos rusos Nord Stream 1 y 2, que sufrieron un acto de "sabotaje" a finales de septiembre pasado. "En las investigaciones que se hicieron en el lugar en el mar Báltico se confiscaron muchos objetos y el área está documentada de forma minuciosa. Los análisis hechos muestran restos de explosivos en algunos de los objetos encontrados", según ha informado la Fiscalía sueca en un comunicado.

El pasado 27 de septiembre, la Dirección General de Energía de Dinamarca declaró la emergencia en los sectores eléctrico y gasístico después de detectarse tres fugas en los gasoductos rusos Nord Stream 1 y 2. "La ruptura de las cañerías pasa rara vez, por eso vemos motivo para aumentar el nivel de emergencia como resultado de los hechos ocurridos el último día. Queremos asegurar la vigilancia minuciosa de la infraestructura crítica para reforzar la seguridad de suministro", constataba en un comunicado.

Las autoridades danesas informaron inicialmente de una fuga en el Norte Stream 2 en aguas danesas en el Báltico y, posteriormente, de otras dos en el Norte Stream 1, una en aguas de este país nórdico y otra en las de la vecina Suecia, cerca de la isla de Bornholm. Ambos gasoductos estaban fuera de servicio: hacía semanas que el Norte Stream 1 estaba parado después de alegar Rusia una fuga de aceite en la única estación compresora rusa que todavía operaba; el otro no estuvo en funcionamiento nunca, al suspender Alemania el proceso de aprobación poco antes de la intervención militar rusa en Ucrania.