Rusia no prevé impulsar nuevas treguas humanitarias en Ucrania después de dar por acabada la operación de evacuación de civiles en Oleshki, una localidad de la región de Jersón ocupada por las fuerzas rusas desde 2022. El Kremlin ha calificado este lunes de satisfactorio el resultado de la misión, que ha contado con la coordinación de las autoridades rusas y ucranianas y con la colaboración de los Estados Unidos. Sin embargo, Moscú descarta, por el momento, repetir una iniciativa similar.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, ha destacado en su comparecencia diaria que la operación se ha desarrollado con éxito y ha agradecido especialmente la implicación de la primera dama estadounidense, Melania Trump. Según Peskov, la coordinación entre las diferentes partes ha sido clave para completar la misión.
El representante del Kremlin también ha reconocido el trabajo de la defensora del pueblo rusa, Iana Lantrátova, y la colaboración con su homólogo ucraniano, Dmitró Lubinets. A pesar de valorar positivamente la experiencia, ha remarcado que cada situación humanitaria es diferente y que no hay ninguna iniciativa similar sobre la mesa. Moscú asegura, sin embargo, que en cualquier operación futura se priorizarían las necesidades de la población civil y el suministro de ayuda.
Una población atrapada en medio del conflicto
La operación en Oleshki llega después de meses de dificultades para los habitantes de la localidad, situada en la orilla oriental del río Dniéper, en la región de Jersón. La zona, ocupada por Rusia desde el inicio de la invasión a gran escala de febrero de 2022, se ha convertido en uno de los escenarios de la guerra y de los enfrentamientos entre ambos ejércitos. Las autoridades ucranianas habían calculado que entre 2.000 y 3.000 personas que continuaban viviendo en Oleshki tenían problemas para acceder de manera regular a alimentos y medicamentos a causa de las hostilidades y las dificultades para hacer llegar suministros.
Kyiv responsabiliza a Moscú del deterioro de la situación humanitaria y la acusa de bloquear los accesos a la población. El presidente ruso, Vladímir Putin, en cambio, ha atribuido la responsabilidad de la situación a la parte ucraniana, en un nuevo ejemplo de las acusaciones cruzadas que marcan el conflicto.
Rusia anunció el viernes el final de la misión y aseguró que la operación se había desarrollado sin incidentes. Según informaciones difundidas por varios canales de Telegram, la mayoría de los autobuses con civiles evacuados se dirigieron voluntariamente hacia territorio controlado por Ucrania.
Las acusaciones de reagrupamiento militar
Más allá de la operación humanitaria, el Kremlin también ha respondido a las acusaciones ucranianas sobre un posible reagrupamiento de tropas rusas en la región de Jersón durante el período de cese de las hostilidades que permitió llevar a cabo la evacuación. Peskov ha remitido la cuestión al Ministerio de Defensa ruso, pero ha apuntado que Ucrania también podría haber aprovechado esta pausa para reorganizar sus fuerzas. Ha calificado esta práctica de habitual en contextos de guerra.
Así, mientras la operación de Oleshki se ha cerrado con un resultado que Moscú considera positivo, las declaraciones del Kremlin dejan claro que este acuerdo puntual no supone ningún cambio en la dinámica del conflicto ni abre, de momento, la puerta a nuevas pausas humanitarias.
