Der Spiegel quería lanzar una advertencia, pero al prestigioso semanario alemán le ha salido el tiro por la culata. La portada del último número de la publicación muestra un retrato frontal del candidato de Alternativa para Alemania (AfD) a las elecciones de Sajonia-Anhalt sobre un fondo negro. Debajo, en grandes letras rojas, una frase difícil de ignorar: "El hombre más peligroso de Alemania". Este hombre, Ulrich Siegmund, ha decidido convertirla en propaganda electoral. Der Spiegel quería advertir a sus lectores del peligroso extremismo de Siegmund, pero el candidato ha girado la operación en beneficio propio y ha convertido aquella portada en una de las imágenes centrales de su campaña electoral. No es una polémica menor ni unas simples elecciones regionales. Sajonia-Anhalt, uno de los 16 estados federados de Alemania, votará el 6 de septiembre en unos comicios que pueden dar por primera vez a la AfD la mayoría absoluta en un parlamento regional. Las últimas encuestas sitúan al partido de extrema derecha por encima del 40% de los votos y muy por delante de la CDU. Si la fragmentación del voto deja a varias formaciones por debajo del umbral del 5%, la AfD podría llegar a controlar en solitario el gobierno del estado.
La intención era inequívoca. El reportaje que acompaña la portada presenta a Siegmund como un político capaz de llegar al poder con una imagen afable mientras detrás de él hay una de las organizaciones territoriales más radicales de la AfD. Pero la portada ha provocado exactamente una de las consecuencias que el semanario intentaba evitar: ha proporcionado al candidato una de las imágenes más potentes de toda la campaña. Siegmund no ha intentado desmentirla ni se ha presentado como una víctima. Se la ha apropiado. La ha compartido en las redes, ha firmado ejemplares del semanario delante de sus seguidores y la ha presentado como una prueba de que el establishment alemán le teme. "Mejor publicidad electoral no nos pueden hacer", ha resumido el candidato de la AfD. También ha definido la portada como una "gran condecoración", e incluso ha bromeado. "Si el 6 de septiembre [día de las elecciones] obtengo el 46% de los votos, les diré cuánto hemos pagado a Der Spiegel por esta publicidad".
Danke @benungeskriptet für das tolle Gespräch und danke an alle, die es sich angeschaut haben.
— Ulrich Siegmund (@UlrichSiegmund) August 15, 2026
Wie versprochen hier das unterschriebene Exemplar vom „gefährlichsten Mann Deutschlands“. Es geht heute noch in die Post zu dir! pic.twitter.com/HE0eIhLeUq
La maniobra encaja perfectamente con una de las narrativas centrales de la AfD: la idea de que el partido no compite solo contra el resto de formaciones, sino contra todo un sistema formado por los grandes medios, las instituciones y las élites políticas de Berlín. Si Der Spiegel considera a Siegmund el hombre más peligroso del país, el candidato intenta convertir esta acusación en una credencial ante los electores que precisamente quieren sacudir este sistema.
Unas elecciones que pueden ser históricas
La polémica es especialmente delicada porque Sajonia-Anhalt puede convertirse dentro de dos semanas en el primer estado alemán gobernado por la AfD. Sajonia-Anhalt es uno de los 16 estados federados de Alemania, los llamados Länder. Situado en el este del país, en la antigua Alemania comunista, tiene poco más de dos millones de habitantes y la capital en Magdeburgo. Para hacerse una idea desde España, institucionalmente se puede comparar de manera aproximada con una comunidad autónoma, a pesar de que los Länder tienen más peso dentro de la estructura federal alemana. Por población, se acercaría a una comunidad como Castilla-La Mancha.
Su peso demográfico es modesto, pero lo que está en juego el próximo 6 de septiembre es enorme. La AfD supera el 40% en las últimas encuestas y algunos sondeos la sitúan en el 42%-43%, casi veinte puntos por delante de la CDU. No se trata, por lo tanto, solo de saber si la extrema derecha será la fuerza más votada. La gran pregunta es si podrá conseguir la mayoría absoluta del Parlament regional y gobernar en solitario. No necesita necesariamente llegar al 50% de los votos. El sistema electoral alemán excluye del reparto de escaños a los partidos que no superan la barrera del 5%. Si varias formaciones pequeñas quedan fuera del Parlament, un resultado alrededor del 43%-45% podría acercar mucho a la AfD a la mayoría absoluta. Sería un precedente histórico. Por primera vez en la Alemania democrática de posguerra, un partido de extrema derecha podría controlar el gobierno de un Land. Y Siegmund, de solo 35 años, se convertiría en el primer jefe de un ejecutivo regional de la AfD.
Más que unas elecciones regionales
Es por eso que estas elecciones han dejado de ser un asunto regional. The Economist las ha situado entre las elecciones estatales más trascendentes de la Alemania de posguerra. Sajonia-Anhalt podría convertirse en el primer laboratorio real de gobierno de la AfD: el partido pasaría de protestar contra el sistema a controlar ministerios, Administración pública, educación, policía y otras competencias propias de los estados federados. E incluso una victoria sin mayoría absoluta podría provocar un terremoto político.
Todos los grandes partidos alemanes mantienen, al menos formalmente, el Brandmauer —literalmente, muro cortafuegos— que excluye cualquier pacto con la AfD. Si Siegmund queda primero, pero sin suficientes escaños para gobernar, la CDU se encontrará ante una aritmética casi imposible: para construir una mayoría alternativa podría necesitar el apoyo de prácticamente todas las demás formaciones que entren en el Parlamento.
Esto podría incluir incluso Die Linke, el partido de la izquierda radical que tiene parte de sus orígenes en el antiguo partido comunista de la Alemania Oriental. Para la CDU sería una situación políticamente explosiva: durante años ha defendido que no puede cooperar ni con la AfD por la derecha ni con Die Linke por la izquierda.
Este escenario alimenta precisamente uno de los argumentos más efectivos de la AfD. Si todo el resto de partidos deben unirse para impedir que gobierne la fuerza más votada, Siegmund puede presentar las elecciones como una batalla entre la AfD y "todos los demás". Y la portada de Der Spiegel encaja casi de manera perfecta en este relato.
Der neue SPIEGEL ist da:
— DER SPIEGEL (@derspiegel) August 13, 2026
📍 Sachsen-Anhalt: Warum ist AfD-Mann Siegmund so erfolgreich?
📍 Drohnenfund in Leipzig: Was, wenn es wirklich Moskau war?
📍 Albanien: Scheitert das Bauprojekt der Trump-Familie an Massenprotesten?
Morgen am Kiosk, jetzt online: https://t.co/P4HepdSjhE pic.twitter.com/0KxIn0ErCC
De ahí que las críticas al semanario no hayan llegado solo desde la extrema derecha. Dietmar Bartsch, dirigente de Die Linke, ha acusado a Der Spiegel de hacer, de facto, "campaña electoral para la AfD". La tesis de los críticos es que convertir a Siegmund en el "hombre más peligroso de Alemania" refuerza exactamente la imagen que él quiere proyectar: la de un candidato lo suficientemente poderoso para hacer temblar a todo el establishment.
La dirección de Der Spiegel ha defendido la decisión. El director, Dirk Kurbjuweit, argumenta que un medio no puede decidir las portadas en función de si benefician o perjudican electoralmente a un político. La cuestión, sostiene, es la relevancia periodística. Y para el semanario, el peligro de Siegmund reside precisamente en la combinación entre radicalidad política y capacidad de seducción: no se presenta como un agitador, sino como un político accesible y tranquilo capaz de llegar a electores mucho más allá del núcleo ideológico de la extrema derecha.
De momento, sin embargo, no hay datos que permitan afirmar que la portada haya hecho subir a la AfD en las encuestas. Los sondeos que sitúan a Siegmund por encima del 40% son anteriores a la publicación del número. Lo que sí se puede constatar es una victoria comunicativa: el candidato ha conseguido transformar una denuncia periodística contra él en una pieza central de su campaña.
La portada resume así una de las grandes paradojas de la política alemana actual. Cuanto más excepcional es presentada la AfD por sus adversarios, más fácil le resulta presentarse ante los electores desencantados como la única fuerza realmente situada fuera del sistema. Siegmund lo ha entendido. En vez de huir de la etiqueta que le ha colocado una de las cabeceras más importantes de Alemania, la exhibe. La firma. La comparte. La convierte en un trofeo. Y lo hace mientras las encuestas sugieren que, el 6 de septiembre, "el hombre más peligroso de Alemania" podría convertirse también en el primer dirigente de la AfD en gobernar un estado alemán.