El Reino Unido sigue con una preocupación creciente las consecuencias del violento incendio forestal que ha afectado el entorno de Los Gallardos y Bédar, en la provincia de Almería. Las autoridades españolas sospechan que al menos cuatro de las víctimas mortales podrían ser británicas, aunque todavía no se ha confirmado oficialmente su identidad. Las sospechas sobre la nacionalidad de cuatro de las víctimas surgieron después de que sus cuerpos fueran localizados dentro de un vehículo calcinado con el volante a la derecha. El consejero andaluz de Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, explicó que, por esta circunstancia, se creía que podían ser "de origen británico".
Sky News también recogía las declaraciones del responsable de la agencia andaluza de emergencias, que aseguraba que "todo parece indicar que son británicos". A pesar de estos indicios, ni las autoridades españolas ni el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido han revelado la identidad de las personas fallecidas. Por su parte, una portavoz de Downing Street aseguró que el Foreign Office estaba recopilando información sobre unas noticias que el gobierno británico consideraba "preocupantes".
La inquietud es especialmente intensa porque Bédar acoge una de las comunidades británicas más numerosas de la zona. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a enero de 2022, 447 de los 1.009 habitantes del municipio tenían nacionalidad británica. Es decir, casi la mitad de la población. La presencia británica también es muy importante en pequeños núcleos rurales y urbanizaciones de los alrededores, donde muchos ciudadanos del Reino Unido tienen la residencia habitual o una segunda casa. Esta realidad ha hecho crecer el temor de que pueda haber más británicos entre las personas fallecidas o desaparecidas.
Relatos de huidas desesperadas
Los medios británicos han centrado buena parte de la cobertura en los testimonios de los residentes que tuvieron que escapar de las llamas. Lucinda Curtois, que acababa de llegar a España con su pareja y sus hijos adolescentes, describió a la BBC la rapidez con que el humo cubrió la zona.
"Era casi como si hubiera una nube de humo en forma de seta, como si hubiera explotado una bomba", explicó. Curtois también temía que al menos dos ciudadanos británicos más hubieran muerto después de abandonar su casa a pie. "Salieron de casa caminando, no sé por qué. Solo puedo suponer que probablemente fue porque tenían la carretera cortada, ya que viven en el campo", señaló.
The Guardian publicó el relato de Jeanne Henny, una británica de 74 años que tiene una casa en el pequeño núcleo de Los Pinos desde hace 33 años. Inicialmente, Henny pensó que el cielo amarillento era consecuencia del polvo sahariano, hasta que vio el humo y comprobó que se había declarado un incendio. Cuando una vecina le advirtió que tenía que marcharse, necesitó casi media hora para subir al coche a una amiga que utiliza silla de ruedas y dos perros. Tuvo que dejar cinco gatos en casa.
Durante la huida, el fuego llegó repentinamente a la carretera por donde tenían que pasar. "Tuve que tomar una decisión en una fracción de segundo y hacer una maniobra de tres puntos para alejarme de Bédar", relató. "Era una carretera estrecha y, si hubiera fallado la maniobra, habría caído por el acantilado. Pero el fuego se estaba vertiendo sobre la carretera, así que tenía que decidir en ese instante".
Henny consiguió completar el giro y escapar por un camino de montaña. "Algunas personas cogieron la carretera alternativa y murieron dentro del coche", afirmó. Según la británica, lo más aterrador fue la velocidad de las llamas: "Pensabas que el fuego estaba a kilómetros de distancia y, de repente, lo tenías delante, en la carretera".
Una evacuación marcada por la confusión
Las autoridades locales han explicado que algunas de las víctimas no siguieron la ruta de evacuación recomendada. El responsable andaluz de emergencias aseguró que varias personas abandonaron los vehículos e intentaron huir a pie por un recorrido que no formaba parte del plan oficial. "La decisión de coger otra ruta en lugar del camino de evacuación indicado se convirtió en una trampa mortal", declaró.
El alcalde de Bédar, Ángel Francisco Collado, explicó que él y otras personas habían ido casa por casa pidiendo a los vecinos que evacuaran por la ruta autorizada o que se quedaran en el interior de las viviendas. Según su relato, algunas personas decidieron marcharse cuando ya era demasiado tarde.
Los medios británicos también destacan la rapidez con que se propagó el incendio, favorecido por las temperaturas cercanas a los 40 grados, la vegetación extremadamente seca y el viento. Las primeras llamadas apuntaban a la posible caída de una línea eléctrica, pero las empresas de suministro de la zona han negado que esta fuera la causa y las autoridades aún no la han confirmado.
