Irán ha advertido este lunes que responderá con firmeza si Estados Unidos siguen adelante con su plan de bloquear el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta y clave para el tránsito del petróleo mundial.
Un portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, ha calificado las restricciones estadounidenses a la navegación en esta zona como un acto que “equivale a piratería” y ha asegurado que Teherán no aceptará ningún intento de alterar el control del corredor.
En este contexto, el mando militar iraní ha elevado aún más el tono y ha advertido que, si los puertos de Irán son objeto de amenazas, “ningún puerto del golfo Pérsico o del golfo de Omán sería seguro”, una declaración que apunta directamente a una posible escalada regional.
¿En qué consiste el bloqueo de Trump?
La advertencia llega después de que Estados Unidos haya anunciado que se prepara para iniciar su propio bloqueo del estrecho de Ormuz a partir de las 10.00 hora de Washington (las 16.00, hora catalana), según ha informado el comando Central del ejército estadounidense. La medida se enmarca en la nueva fase de presión sobre Teherán después de la suspensión de las conversaciones diplomáticas.
Según el Pentágono, el dispositivo estadounidense permitiría el paso de los barcos que se dirijan a puertos no iraníes, en un intento de mantener parcialmente abierta la vía marítima mientras se limita el tráfico vinculado a Irán.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha restado importancia a las negociaciones con Teherán y ha asegurado que no le preocupa si Irán vuelve o no a la mesa de diálogo. “Si no vuelven, me da igual”, ha declarado, evidenciando el endurecimiento de la posición de Washington.
En paralelo, el proceso diplomático no está completamente roto. Fuentes del Gobierno de Pakistán aseguran que las conversaciones indirectas entre los dos países continúan, aunque atraviesan un “punto muerto temporal”. Según estas fuentes, la mayor parte de los puntos de la negociación ya habrían sido acordados y solo quedarían “uno o dos aspectos pendientes”. “Las conversaciones no han terminado. Podemos decir que están en un punto muerto, pero no han concluido”, han indicado fuentes pakistaníes, que mantienen que el proceso avanza en la “dirección correcta”.
El estrecho de Ormuz, por donde circula una parte esencial del petróleo mundial, vuelve así al centro de la tensión geopolítica global, con advertencias cruzadas entre Washington y Teherán y un escenario diplomático que, a pesar de su debilidad, todavía no se ha cerrado del todo. En este contexto, la posibilidad de un bloqueo abre la puerta a una escalada con consecuencias difíciles de prever, tanto a escala regional como en el mercado energético internacional.