Rusia se prepara para celebrar el Día de la Victoria en un contexto inusual, marcado por la guerra en Ucrania y por crecientes preocupaciones de seguridad. El 9 de mayo, una de las fechas más simbólicas para el Kremlin, llega este año con menos exhibición de fuerza y más medidas defensivas alrededor de Moscú y San Petersburgo.
Tradicionalmente, esta conmemoración recuerda la derrota de la Alemania nazi en 1945 y se ha convertido, bajo el liderazgo de Vladímir Putin, en uno de los principales instrumentos de proyección de poder del Estado ruso. Durante años, el desfile en la Plaza Roja ha sido una demostración de músculo militar, con tanques, misiles y aviones sobrevolando la capital.
Un desfile militar diferente
Este año, sin embargo, el formato será diferente. Las autoridades han decidido reducir o eliminar la presencia de equipamiento militar pesado, una medida poco habitual que refleja la situación actual del conflicto. Además, se han reforzado los dispositivos de seguridad y se han aplicado restricciones importantes en las comunicaciones.
Durante los días previos a la celebración, ciudadanos de Moscú y San Petersburgo han reportado la desaparición casi total de internet móvil. Solo funcionan conexiones Wi-Fi, mientras que servicios habituales e incluso el envío de mensajes SMS han quedado interrumpidos. Las operadoras ya habían advertido de estas limitaciones entre el 5 y el 9 de mayo, en lo que las autoridades describen como un período de preparación y desarrollo de los actos festivos.
En Moscú y San Petersburgo el internet móvil ha desaparecido por completo.
— SOTA (@Sota_Vision) May 5, 2026
En ambas capitales rusas ha comenzado el «período de preparación y celebración de eventos festivos» — los moscovitas y petersburgueses informan de la ausencia total de internet móvil.
Ningún servicio ruso funciona, incluyendo… pic.twitter.com/Y8FQ8qYfPi
La principal explicación de estas medidas es la creciente amenaza de los drones ucranianos, que en las últimas semanas han aumentado su capacidad de alcanzar objetivos dentro de territorio ruso. Algunos de estos ataques han tenido lugar a pocos kilómetros del centro del poder político, hecho que ha generado inquietud entre las autoridades. Según fuentes oficiales, varios dispositivos han sido interceptados, pero también se han registrado impactos en edificios.
¿Ucrania amenaza los desfiles en Moscú?
Desde la perspectiva ucraniana, esta situación pone en evidencia una vulnerabilidad creciente. El presidente Volodímir Zelenski ha sugerido que incluso el desfile podría convertirse en objetivo, y ha interpretado la reducción de equipamiento militar como una señal de debilidad.
Este contexto coincide con el debate sobre posibles treguas temporales. Mientras Moscú ha propuesto un alto el fuego limitado a los días de conmemoración, Kyiv ha planteado una pausa más amplia y anticipada. Las dos iniciativas, pero, son difíciles de conciliar y reflejan la falta de confianza entre las partes.
La dimensión política del Día de la Victoria
Más allá del frente militar, el Día de la Victoria tiene una dimensión política clave. El Kremlin ha utilizado esta fecha para reforzar una narrativa de continuidad histórica, vinculando la lucha contra el nazismo con los conflictos actuales. Esta estrategia busca consolidar el apoyo interno y legitimar las acciones del gobierno.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno complica este relato. Después de más de dos años de guerra, el conflicto en Ucrania continúa sin una resolución clara y con un coste creciente para Rusia. A esto se añade una percepción de aislamiento creciente del liderazgo ruso y un aumento del peso de los sectores de seguridad en la toma de decisiones. Así, el 9 de mayo de este año no será solo una celebración histórica, sino también una prueba de resistencia. El Kremlin intentará proyectar control, pero lo hará en un escenario donde la guerra es más presente que nunca, incluso en el corazón de sus principales ciudades.