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La plaza de la Bastilla de París se ha convertido este jueves en el epicentro de la movilización estudiantil, con decenas de miles de jóvenes concentrados antes del inicio de una marcha y un amplio despliegue de policías antidisturbios. Algunos manifestantes se han encaramado hasta la parte superior de la Columna de Julio, el monumento que se alza en el centro de la plaza y que conmemora la Revolución de 1830, coronado por la escultura de bronce dorado conocida como el Genio de la Libertad. El escenario ha alimentado las referencias a otro episodio revolucionario ligado a la misma plaza: "Hoy tomaremos la Bastilla. Será la toma de la Bastilla 2", ha explicado a EFE Daike, una joven de 18 años, evocando la toma de la fortaleza del 14 de julio de 1789, considerada uno de los momentos que marcaron el inicio de la Revolución Francesa.

Entre la multitud se mezclan banderas francesas, palestinas y pancartas reivindicativas, así como símbolos de las Juventudes Comunistas y de La Francia Insumisa (LFI), la formación de extrema izquierda a la que el gobierno acusa de "avivar" la protesta estudiantil. Una de las figuras más aclamadas ha sido Bally Bagayoko, alcalde de Saint-Denis y miembro de los insumisos, que ha sido recibido con entusiasmo después de que se hiciera viral en las redes una imagen suya interponiéndose hace dos días entre la policía y los estudiantes de un liceo. Entre los manifestantes predomina la sensación de que la movilización puede ir a más. "Si hay que ir lejos, iremos lejos", ha asegurado a EFE Arthur, que considera que el momento es "histórico" y que hacía décadas que no se veían protestas de esta magnitud. "En 2018 hubo la de los chalecos amarillos, pero esto es más importante porque están los bomberos, los agricultores, todo el mundo. Y quizás pronto la policía, eso espero", ha añadido.

"Continuaremos en la calle hasta que nos escuchen" es una de las consignas que resume el estado de ánimo de los estudiantes movilizados. Esta vez, los universitarios se han sumado masivamente a las protestas iniciadas por los alumnos de secundaria y la mayoría de los campus de la región parisina han cerrado sus puertas, entre ellos la Sorbona, París-Saclay y la Universidad Panteón-Assas. Entre las pancartas se pueden leer mensajes como "Juventud, resiste, demuestra que existes" o "No somos una generación de vagos, sino de luchadores", mientras otra parafrasea el inicio de La Marsellesa con el lema "Los hijos de la patria somos nosotros".

El empuje de la movilización ha ido acompañado de fuertes cargas policiales. Todas las bocas de metro con acceso a la plaza de la Bastilla han sido cerradas por orden de la prefectura, mientras un amplio dispositivo de antidisturbios ha chocado frontalmente con los manifestantes. A diferencia de la manifestación del martes, que comenzó con un ambiente más festivo, este jueves las consignas y las pancartas tienen un tono mucho más político. En paralelo, la actuación policial también está bajo escrutinio por la incorporación de un nuevo dispositivo antidisturbios: escudos equipados con potentes luces estroboscópicas que emiten flashes intermitentes con el objetivo de deslumbrar, desorientar y frenar el avance de los manifestantes.