La policía de Chicago persigue a un adolescente sospechoso de robar un deportivo. El joven intenta huir y comienzan los disparos. Segundos después choca contra otro coche policial, el sospechoso abandona el vehículo y escapa corriendo por un callejón; varios agentes lo persiguen y se escuchan algunos disparos.
Cuando un policía llega, el sospechoso yace en el suelo, sin ofrecer resistencia y herido de bala en la espalda. Le esposan y registran su mochila. No estaba armado. Poco después muere debido a sus heridas. Se llamaba Paul O´Neal y tenia 18 años.
Tres de los policías están suspendidos hasta que se aclare lo ocurrido, y especialmente porque la cámara del agente que presuntamente mató al sospechoso se apagó en el momento en que comenzó a perseguirle y le disparó. La policía investiga si la cámara dejó de grabar cuando se produjo este choque o bien la apagó el propio agente.
Es la primera vez que las autoridades de Chicago dan a conocer el vídeo de un tiroteo en el que está involucrado un policía desde que se aprobó una nueva política para hacer público este tipo de sucesos en un plazo no superior a 60 días.
Una normativa que se puso en marcha desde que se difundió este vídeo de otro abuso de violencia policial también en Chicago. Un joven negro camina por un puente armado con un cuchillo que se niega a soltar, a pesar de las advertencias de la policía; el sospechoso no amenaza a los agentes, sin embargo, recibe 16 disparos, dos de ellos por la espalda y muere. El tiroteo ocurrió en el año 2014, pero no se hizo público hasta un año después y desencadenó violentas protestas contra la policía.