Rusia podría movilizar a unos 300.000 soldados más a finales de año para intentar dar un nuevo impulso a su ofensiva en Ucrania. Así lo ha advertido el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que prevé que Moscú active una nueva leva después de las elecciones parlamentarias rusas de septiembre. El objetivo, según Kyiv, sería reforzar las tropas y completar la conquista de la región de Donetsk.
En unas declaraciones difundidas este domingo, Zelenski ha asegurado que Rusia podría concentrar a los nuevos reclutas lejos de las grandes ciudades y destinarlos principalmente al frente oriental. El presidente ucraniano sostiene que Vladímir Putin habría ordenado a sus generales completar la ocupación de Donetsk antes de acabar el año, un hito que considera difícil de alcanzar.
¿Qué controla Ucrania en el Donbass?
Ucrania todavía controla aproximadamente una quinta parte de la región, incluido un cinturón de ciudades estratégicas como Kramatorsk y Sloviansk. El frente se mantiene prácticamente estancado en varios sectores, pero Moscú continúa intentando presionar las defensas ucranianas con una superioridad numérica de tropas y un uso creciente de armamento de largo alcance.
Zelenski ha afirmado que Rusia ha perdido a unos 267.000 militares desde principios de año, de los cuales aproximadamente 155.000 habrían muerto. Estas cifras, sin embargo, no han podido ser verificadas de manera independiente y forman parte de las estimaciones que ofrece habitualmente el gobierno ucraniano sobre las bajas rusas.

La posible movilización llega después de la experiencia de 2022, cuando el Kremlin ordenó el reclutamiento de cientos de miles de reservistas. Aquella decisión provocó protestas, huidas del país y un importante malestar social. Ahora, según Zelenski, Putin intentaría evitar el impacto político de una nueva movilización concentrándola fuera de Moscú, San Petersburgo y otros grandes núcleos urbanos.
Putin quiere abrir nuevos frentes en el norte
El presidente ucraniano también ha advertido que Rusia podría intentar abrir nuevos frentes en el norte del país, especialmente en las regiones de Járkov y Sumy. Kyiv ha detectado movimiento de equipamiento militar ruso cerca de la frontera, aunque no hay indicios de que Moscú haya desplegado todavía suficientes fuerzas para iniciar una gran ofensiva en esta zona.
Esta presión terrestre coincide con una preocupación creciente por la defensa aérea ucraniana. Zelenski ha denunciado que el número de misiles Patriot recibidos de Estados Unidos ha disminuido respecto a los años anteriores. En 2023, Ucrania recibió 675, mientras que este año prevé disponer de solo 264.
Los Patriot son especialmente importantes para proteger las ciudades ucranianas de los misiles balísticos rusos. Zelenski ha pedido a Washington que ceda hasta un 10% de sus existencias y ha asegurado que Ucrania está dispuesta a pagarlos. También ha reclamado más misiles Aster a los países europeos.
Mientras tanto, Ucrania continúa desarrollando su capacidad de ataque a distancia. El país utiliza drones de largo alcance y misiles propios contra objetivos militares situados dentro de Rusia, mientras intenta localizar las instalaciones desde donde Moscú lanza sus misiles balísticos.
El conflicto entra así en una nueva fase marcada por la incertidumbre. Rusia busca recuperar la iniciativa en el frente con más soldados, mientras Ucrania intenta resistir con una defensa aérea limitada y ampliar sus ataques contra territorio ruso. El otoño podría ser, según Zelenski, decisivo para determinar si Moscú consigue finalmente avanzar en el Donbás o si la guerra vuelve a quedar atrapada en el estancamiento.