Una cosa no es verdad por mucho que se repita mil veces, porque la verdad pertenece al ámbito de los hechos y no de la palabra, y más dependiendo de quién las pronuncia. Y Donald Trump tiene fama de mentiroso compulsivo. El presidente estadounidense es de los que piensa que, aunque una afirmación sea falsa, su reiteración constante puede dejar una huella en la mente colectiva. Y la propaganda, la publicidad y ciertos discursos políticos se basan precisamente en este “algo queda”. The Washington Post llegó a documentar 30.573 mentiras durante su primer mandato, entre 2017 y 2021, con una media de 21 falsedades al día, que fueron aumentando con el tiempo. Trump exhibe un patrón de hiperbólica retórica, donde exagera los supuestos éxitos para proyectar fuerza y dominio, un rasgo ligado a su personalidad narcisista, según los analistas políticos. Trump sabe que su electorado prioriza la lealtad emocional sobre los hechos verificables. Esta estrategia de decir mentiras la está repitiendo desde que comenzó el conflicto de Irán, que empezó justificando por la amenaza nuclear “inminente”. Trump ya aseguró en junio de 2025 que las instalaciones de Natanz, Fordow e Isfahan, donde supuestamente el régimen de los ayatolás enriquecía el uranio, habían quedado completamente destruidas, como ahora repite cada vez que puede que Estados Unidos ya ha ganado la guerra o que ha eliminado por completo todas las fuerzas militares y navales de Irán. La última afirmación que ha dicho este sábado, y que también hay que poner en cuarentena, es que “Irán quiere llegar a un acuerdo, y yo no quiero hacerlo porque las condiciones aún no son lo suficientemente buenas”. Lo ha asegurado en una entrevista telefónica a la cadena NBC.

Trump critica los medios no afines

Y todo esto en medio de una nueva controversia en Estados Unidos porque a la administración Trump no le gusta que le cuestionen, ni tampoco todo lo que lee sobre el conflicto y cómo lo está gestionando. Por eso, Washington ha amenazado a los medios críticos con el conflicto en Irán con que podrían perder sus licencias, después de que el presidente arremetiera contra los titulares críticos de los “medios de noticias falsas”. Brendan Carr, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), el organismo que regula los medios de radio, televisión e internet en Estados Unidos, ha advertido que las emisoras podrían perder su licencia por la manera en que están informando. “La ley es clara: los radiodifusores deben actuar en beneficio del interés público y pueden perder la licencia si no lo hacen”, escribió Carr, nombrado por Trump, en una publicación en X. “Deben corregir el rumbo antes de que llegue el momento de renovar sus licencias", afirma en una publicación acompañada de una captura de pantalla del post de Trump de ese mismo día, en la que acusaba de manera despectiva al New York Times, al Wall Street Journal y “otros “periódicos” y “medios de baja estofa” de hacer “una cobertura terrible” sobre la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.  Desde que Estados Unidos e Israel iniciaron los primeros ataques contra Irán el 28 de febrero, tanto Trump como el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, han descalificado de manera reiterada las informaciones críticas, calificándolas de “noticias falsas”. La publicación de Trump recogida en la publicación de Carr denunciaba “un titular deliberadamente engañoso de los medios de noticias falsas” sobre cinco aviones cisterna supuestamente afectados por ataques iraníes en Arabia Saudita.

La línea entre los medios afines a Trump y los que repudia está muy marcada. Las exclusivas son para medios como Fox News, Newsmax y OAN, Breitbart y The Daily Wire, medios conservadores; en cambio, critica CNN, NYT o la NBC, pero utiliza este medio cuando quiere llegar a un público más amplio. En la entrevista telefónica que concedió el sábado a este medio, Trump se volvió a jactar de la superioridad de las fuerzas norteamericanas y ha señalado que la capacidad iraní se limita a “lanzar una mina o disparar un misil de corto alcance”, pero que este es “el único poder que tienen y se puede neutralizar con relativa rapidez”. “Cuando acabemos con la protección de la costa, tampoco tendrán este poder”, ha vaticinado, antes de asegurar que los EE. UU. han destruido “la mayoría” de sus misiles y drones, y que han “paralizado sobremanera su producción”. “En dos días, estará totalmente diezmada”, ha augurado.

Trump duda de que Khamenei esté vivo

En la misma entrevista, Trump ha puesto en duda que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, esté vivo, después de que no se le haya visto públicamente ni se haya puesto ante las cámaras para pronunciar su primer discurso oficial este jueves. El texto fue leído por una presentadora de las noticias del canal de TV estatal iraní. “No sé ni siquiera si sigue vivo. Hasta ahora nadie ha podido demostrarlo (...). He oído que quizás no está vivo, y si lo está, debería hacer algo muy inteligente por su país: rendirse”, ha afirmado el presidente estadounidense, que ha calificado de “rumor” las informaciones sobre su supuesta muerte.

Las declaraciones sobre el líder supremo iraní llegan después de que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, asegurara este viernes que el hijo de Ali Khamenei está “herido y probablemente desfigurado”. Hegseth también tildó de “débil” el comunicado escrito que se hizo público y puso en duda por qué se ha difundido de esta manera. “Irán tiene muchas cámaras y sistemas de grabación de voz. ¿Por qué hacer una declaración escrita? Creo que todos sabemos la respuesta. Su padre está muerto; él tiene miedo, está herido, está huyendo y no tiene legitimidad”, afirmó.