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La era Orbán ya es un capítulo pasado en Hungría y, con su capitulación, Bruselas alarga su mano al nuevo primer ministro del país, Péter Magyar. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado este viernes el desbloqueo de 16.400 millones de euros para Budapest entre fondos NextGeneration y de cohesión, después de semanas de negociaciones.  “Nuestros equipos han trabajado duro, día y noche, para encontrar puntos en común”, ha dicho la líder comunitaria en rueda de prensa, en la que ha explicado que el dinero desbloqueado servirá para “apoyar sectores clave como la energía, la vivienda, el transporte o las pequeñas empresas”. Por su parte, Magyar, el hombre que derrocó a Viktor Orbán del poder después de 16 años de democracia iliberal, ha celebrado que la llegada de esta financiación europea retenida desde 2024 supone un hito “importante para el pueblo húngaro”.

La época de enemistad con la Unión Europea terminó en Hungría tan pronto como Magyar arrasó en las pasadas elecciones, alcanzando la mayoría de dos tercios necesaria para ejecutar una reforma profunda del sistema húngaro. Este viernes el primer ministro conservador lo ha reiterado: “Estamos dispuestos a continuar cooperando juntos en el interés [de Hungría] y de todos los ciudadanos europeos”, ha dicho. 


La inyección económica alivia los problemas de una economía húngara en caída libre y se estructura en tres grandes partidas. La más grande comprende 10.000 millones de euros procedentes del Fondo de Recuperación y Resiliencia, los conocidos como NextGeneration. La segunda partida en cuanto a importe alcanza los 4.200 millones de euros en fondos de cohesión, los cuales estaban congelados porque, a juicio de Bruselas, Orbán no respetaba los principios básicos del Estado de derecho. Los 2.200 millones de euros restantes corresponden a partidas bloqueadas por las deficiencias del país en materia de libertad académica.

Dinero a cambio de reformas

En cuanto a los 10.000 millones del fondo de recuperación —6.500 millones en ayudas directas y 3.500 millones en préstamos—, el paso de este viernes no significa que los recursos deban desembolsarse inmediatamente, sino que Budapest deberá cumplir las reformas pactadas con la Comisión Europea antes de que termine agosto. En concreto, se espera que el gobierno de Magyar envíe la próxima semana el plan de recuperación húngaro revisado con los cambios pactados entre ambas partes. Bruselas prevé dar luz verde al documento en julio, lo que en la práctica deja a las autoridades húngaras apenas unas semanas para cumplir sus compromisos antes del 31 de agosto.