El fin de un juicio político. La exlíder birmana y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, ha sido condenada a dos años de prisión por los diversos juicios a los cuales se enfrenta bajo la junta militar que tomó el poder después de un golpe de Estado el pasado 1 de febrero en Birmania (oficialmente, Myanmar). Concretamente, ha sido sentenciada a dos años de prisión por el delito de incitación contra los militares y a dos años más para vulnerar las normas de la covid-19, según fuentes próximas al juicio consultadas por Efe.

El primero de los delitos se refiere a diferentes comunicados enviados por la Liga Nacional por la Democracia (LND), el partido de Suu Kyi, para oponerse al reconocimiento de la junta militar poco después del golpe. El segundo delito tiene que ver con varios actos electorales celebrados por la dirigente antes de las elecciones de noviembre de 2020.

Aislada durante el procés

El tribunal no ha concretado en qué prisión será trasladada Suu Kyi, que durante el proceso ha sido aislada por los militares. Por su parte, la condena también implica la inhabilitación política de la detenida en el hipotético caso de que la junta militar celebre elecciones. Unas elecciones que la misma junta ha prometido, aunque todavía no se ha fijado la fecha.

La noticia ha impactado la comunidad internacional, que no ha tardado a reaccionar al encarcelamiento de Suu Kyi. El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, ha lamentado la condena y ha exigido su puesta en libertad. "La condena de la consejera de Estado después de una farsa de juicio en medio de secretismo en un tribunal controlado por los militares ha sido un juicio político", ha expresado Bachelet, que ha añadido que se trata de una detención arbitraria que cierra la ventana del diálogo.

Respuesta internacional

El alto representante de la Unión Europa, Josep Borrell, también ha afirmado que la sentencia "representa otro paso hacia el desmantelamiento del Estado de derecho y una violación flagrante de los derechos humanos en Birmania". Organizaciones no gubernamentales como Humans Rights Watch o Amnistía Internacional se han sumado a las críticas de Borrell y Bachelet.

"Las duras sentencias contra Aung San Suu Kyi por estos cargos falsos son el último ejemplo de la determinación del ejército de eliminar cualquier oposición y suprimir las libertades en Birmania", ha señalado la directora de campañas de Amnistía Internacional en Asia, Ming Yu Hah. "La decisión absurda y corrupta del tribunal es parte del patrón devastador de castigos arbitrarios que han provocado más de 1.300 personas muertas y miles de detenidos desde el golpe de Estado en febrero", ha añadido. Estos millares de detenidos se enfrentan a la "terrible posibilidad" de años de prisión para ejercer pacíficamente su derecho a la protesta, ha recordado.

 

Imagen principal: La exlíder birmana y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi / Efe