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Harald V de Noruega, rey del país escandinavo desde 1991 y el monarca de más edad de Europa, ha muerto a los 89 años este viernes a primera hora tras días ingresado en el Rikshospitalet de Oslo. Desde hacía meses, su salud había empeorado notablemente y sus estancias en el hospital cada vez eran más habituales. Ahora, había sido ingresado por una reacción provocada por la cortisona contra la anemia que padecía.  La familia real había compartido este jueves un comunicado explicando que el estado de salud del monarca era muy grave y, durante el día, se fueron reuniendo para acompañarlo en el hospital. A pesar de estos problemas de salud y su avanzada edad —desde que murió Isabel II en septiembre de 2022, él era el rey más viejo del continente—, no llegó a abdicar nunca y la monarquía noruega, con su traspaso, se enfrenta a una situación muy complicada. Mientras Harald disfrutaba de un gran índice de aprobación entre sus conciudadanos que sostenía toda su Casa Real, su heredero, Haakon, y, sobre todo, la futura reina y esposa de su hijo, Mette-Marit, parten de una situación bien diferente. Durante los días de ingreso hospitalario, Haakon ya ha ejercido como regente en sustitución de su padre. 

Harald V de Noruega es el penúltimo rey de una generación en la que la gran mayoría o bien ya ha muerto —Isabel II— o bien ha abdicado. Entre estos se encuentran Juan Carlos I, Margarita de Dinamarca o Beatriz de los Países Bajos. Queda Carlos Gustavo de Suecia, que ya es el monarca más longevo de Europa, con 80 años y en el trono desde 1973. Con el complejo panorama familiar, el monarca se negó a ceder el testigo real a pesar de todos los problemas de salud que ha sufrido en los últimos años. En 2005 se le extirpó un tumor en la vejiga; años después se le implantó una válvula en el corazón y, en 2021, fue operado de la rodilla. También se le tuvo que implantar un marcapasos. 

Su gran historia de amor 

El monarca, nacido en 1937, fue el tercer hijo del matrimonio formado por el rey Olaf V y la princesa Marta de Suecia. Su infancia estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial y vivió los primeros años en el exilio, entre Suecia y Estados Unidos, antes de regresar a su país. Aunque ahora ya es muy habitual, Harald V fue uno de los primeros herederos en casarse con una plebeya, Sonja Haraldsen, después de nueve años de relación y ante el rechazo de su familia. El heredero se enfrentó a su padre y le advirtió que se casaba con esta chica de Oslo o que no se casaría con nadie nunca. Finalmente, vencieron las resistencias del rey y tuvieron dos hijos, el heredero Haakon y la polémica princesa Marta Luisa, que recientemente se ha casado con un chamán. 

Mette-Marit, el gran dolor de cabeza 

Ahora, todos los ojos están puestos sobre la princesa Mette-Marit, con un panorama desolador. Por un lado, padece fibrosis quística y recientemente ha recibido un trasplante de pulmón. Esta enfermedad la ha mantenido alejada durante largas temporadas de la agenda real y, a ojos de los noruegos, esto no le ha dado demasiada buena fama. Además, sin embargo, su figura salió muy salpicada de la nueva publicación de documentos relacionados con el caso Epstein. Mette-Marit había mantenido una relación de amistad muy cercana con el pederasta, incluso después de que se conocieran algunos de sus delitos, que colocó a la casa Glücksburg en una situación muy compleja. Por si no fuera suficiente con todo ello, su primer hijo, Marius Borg, fue condenado el pasado mes de junio a cuatro años de prisión por dos casos de violación y haber maltratado a una expareja. A la espera de saber si finalmente tiene que ingresar en prisión —la justicia decretó arresto domiciliario—, el joven se ha convertido en un gran dolor de cabeza para la familia. Ahora, a raíz de la muerte de Harald, es el hijo mayor de quien, en principio, tiene que ser reina de Noruega. Habrá que ver si finalmente Mette-Marit renuncia a este cargo y su hija y la primera en la línea de sucesión al trono, la princesa Ingrid, asume un papel más relevante en la Corona.