El presidente de Burkina Faso, Roch Kaboré, ha sido detenido por los militares en un aparente Golpe de Estado que las autoridades del país niegan. Según ha detallado un alto mando del ejército del país, Kaboré fue detenido y llevado a un cuartel de la capital burkinesa, Uagadugú. Esta detención ha tenido lugar tras la jornada de tensión de este domingo en Burkina Faso, donde se registraron disparos en varios cuarteles militares en un supuesto motín para exigir mejoras en las Fuerzas Armadas. Las autoridades mantuvieron durante la noche del domingo a hoy lunes negociaciones con los amotinados que parecen haber fracasado. Durante estas conversaciones, se escucharon tiroteos cerca de la residencia presidencial. En las últimas horas, grupos de soldados han tomado posiciones ante la sede la televisión estatal RTB y se espera que los sublevados hagan una declaración a lo largo del día para revelar sus intenciones, según han informado medios locales. 

Descartan el Golpe de Estado 


El arresto también tuvo lugar después de que la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) expresara en un comunicado la pasada medianoche su "gran preocupación" por el motín del domingo, pidiera "calma" e instara a los militares a favorecer "el diálogo con las autoridades". El comunicado se publicó después de que el Gobierno burkinés impusiera ayer un toque de queda nocturno tras el motín.El Gobierno de Kaboré, que preside el país desde finales de 2015, ha intentado mantener el control de la situación al día siguiente que se escucharan disparos de madrugada en diferentes cuarteles del Ejército.

El Ejecutivo ha desmentido este domingo que se tratara de un intento de golpe de Estado y, en una entrevista en televisión, el ministro de Defensa, general Aimé Barthélémy Simporé, ha asegurado que "ninguna institución pública" se había visto "perturbada". Si bien las razones de los disparos no han sido oficialmente confirmadas, medios locales aseguran que se trató de un motín para exigir mejoras al Gobierno, entre ellas más medios para luchar contra el terrorismo yihadista (del que habitualmente son blanco las tropas burkinesas), y la dimisión de altos cargos militares y de inteligencia. Uno de los centros afectados es un campamento que alberga prisioneros militares detenidos por un intento de golpe de Estado en 2015, entre los que destaca Gilbert Diendéré, hombre fuerte del expresidente Blaise Compaoré.

Manifestaciones contra la inseguridad 


Durante el domingo hubo concentraciones populares en apoyo al Ejército en la capital, Uagadugú, entre otros incidentes. También se quemó una sede del partido de gobierno, el Movimiento del Pueblo para el Progreso (MPP). Este mismo mes ya había habido en Burkina Faso quince detenciones (diez soldados y cinco civiles) en relación con una supuesta intentona golpista. El sábado, el país vivió una nueva jornada de manifestaciones no autorizadas, convocadas por grupos de la sociedad civil para expresar el gran descontento social por la inseguridad generada por la violencia yihadista y la falta de resultados del Gobierno a la hora de atajar ese problema.

Los ataques yihadistas en Burkina Faso suelen atribuirse a grupos afiliados a la red terrorista Al Qaeda y a la organización Estado Islámico (EI), especialmente en la región norteña del Sahel, pero se ha expandido a regiones vecinas y, desde 2018, al este del país. La inseguridad ha ocasionado que el número de desplazados internos ascienda a algo más de 1,5 millones, según datos del Gobierno burkinés.

 

En la imagen principal, el presidente burkinés interviene en una asamblea de la ONU / Efe