Unas 8.000 personas han pedido en las últimas semanas afiliarse al partido opositor ruso Yábloko, que este martes ha sido excluido definitivamente de las listas electorales después del veto que el Tribunal Supremo del país impuso a su participación en las elecciones legislativas del próximo 20 de septiembre. "En las últimas dos semanas hemos recibido 8.000 solicitudes", destaca el jefe de la oficina de Moscú del partido, Kiril Goncharov, que destaca que la formación tiene, actualmente, unos 4.000 miembros. "Vemos que muchas personas se sienten desmotivadas y decepcionadas por nuestra exclusión. Una forma de apoyarlos es hacer que puedan continuar en círculos donde hay personas afines. Esto tendrá un efecto no solo político, sino también psicoterapéutico", explica Goncharov. Yábloko es el único partido opositor ruso, y también es el único que se ha mostrado, desde el primer día, contrario a la invasión rusa de Ucrania. Durante los últimos meses, había ganado apoyos en las encuestas, pero esta semana el Tribunal Supremo les ha prohibido participar en las elecciones.
Según indica el mismo Goncharov, en caso de participar en las elecciones, Yábloko habría recibido el apoyo de millones de personas, muchas de ellas jóvenes. Durante las vistas en el alto tribunal para decidir sobre la exclusión del partido de las listas, la mayoría de los centenares de manifestantes que se concentraron en las puertas del edificio, en Moscú, eran jóvenes. Decenas de ellos fueron detenidos el pasado lunes cuando el líder del partido, Nikolai Rybakov, presentaba el recurso del partido contra su exclusión de la competición electoral.
El fuerte crecimiento de Yábloko en las encuestas, capitalizando el voto contrario a la guerra en Ucrania, que ya dura más de cuatro años, provocó recelos entre el Kremlin y sus aliados políticos. A pesar de haber aprobado, en un primer momento, sus listas electorales y colocarlas en el segundo lugar de la papeleta —justo detrás de Rusia Unida, el partido de Vladímir Putin—, la Comisión Electoral Central apoyó al partido Rodina (Patria), leal a Putin, en su denuncia contra Yábloko. Rodina y la CEC acusaron a los opositores de haber recibido donaciones del extranjero, cosa que está estrictamente prohibida por la ley rusa, y de haberse saltado la ley de propiedad intelectual.
De las listas a la prisión, continúa la represión
Ante estas acusaciones, el Tribunal Supremo ruso decidió excluir a Yábloko de la contienda electoral. El partido recurrió, pero este lunes el alto tribunal ruso rechazó el recurso y mantuvo la prohibición para los opositores de concurrir a las elecciones. Este martes, la exclusión se hizo oficial y la CEC retiró al partido de las papeletas electorales. En la nueva papeleta, por lo tanto, figurarán diez partidos. Así, después de Rusia Unida, el partido del Kremlin, que tiene el número 1, le seguirán el ultranacionalista Partido Liberal Democrático de Rusia (LDPR) con el número 3, y el resto de partidos con los números del 4 al 11.
Las acciones contra Yábloko, un partido históricamente pacifista que se ha opuesto a todas las guerras iniciadas por el Kremlin, como la de Ucrania, pero también las de Chechenia o Georgia, van más allá de este veto electoral. En los últimos años, cargos electos y dirigentes del partido han sido multados o encarcelados por haberse mostrado públicamente contrarios a la guerra en Ucrania. El último, el pasado lunes, cuando un tribunal de la región noroccidental de Pskov condenó a 11 años y un mes de prisión a uno de los dirigentes históricos de la formación, Lev Shlosberg, por haber criticado la conocida como "operación militar especial" en Ucrania.