Francia estalla en una nueva jornada de protestas con mil detenidos y disturbios en todo el país

Francia vive este sábado una nueva jornada de movilizaciones multitudinarias contra el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos, con protestas convocadas en decenas de localidades de todo el país. Cientos de miles de personas han vuelto a ocupar las calles de París, Lyon, Marsella, Niza o Lille una semana después de los graves disturbios y saqueos del 17 de octubre. La policía francesa ha practicado mil detenciones, al mismo tiempo que los altercados se han extendido con el choque frontal de los sectores más radicales de las protestas y las autoridades.

Los primeros enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad se han registrado en Lyon, la tercera ciudad más poblada de Francia, donde la tensión ha sido especialmente elevada durante la mañana. La policía ha intervenido para dispersar una agrupación formada principalmente por estudiantes que se había reunido fuera del itinerario autorizado y ha utilizado gases lacrimógenos para desalojar a los participantes. También en Niza, las autoridades han desalojado una plaza. En este caso, lo han hecho utilizando cañones de agua. Por otra parte, Marsella es, a estas horas, uno de los puntos calientes de la jornada. Decenas de manifestantes han chocado contra los cordones policiales, lo que ha provocado cargas. También se han quemado contenedores.


En París, la movilización ha comenzado con los transportes públicos llenos de manifestantes que se dirigían hacia la Porte d'Italie, en el distrito decimotercero, punto de salida de una marcha con participantes de todas las edades, desde estudiantes y trabajadores hasta familias y jubilados. La manifestación, convocada por los sindicatos CGT, CFDT, FSU y Solidaires en apoyo de las organizaciones estudiantiles, ha reunido una multitud de banderas y pancartas a lo largo del recorrido autorizado, que ha culminado en la Porte de Vincennes.

El itinerario ha sido motivo de disputa hasta última hora, ya que las organizaciones convocantes reclamaban poder atravesar el centro de la capital, entre la plaza de la Bastilla y la plaza de la Nación. Este mismo sábado, sin embargo, la justicia ha desestimado su recurso y la intersindical ha acabado aceptando el trayecto impuesto por las autoridades. Entre las reivindicaciones que se podían leer en los carteles destaca la denuncia de la violencia policial, con referencias a las decenas de investigaciones abiertas por mutilaciones y lesiones causadas por armas policiales durante las cuatro semanas de protestas que comenzaron en los institutos franceses.

La tensión también ha acabado estallando en las calles de París. Las fuerzas de seguridad han recurrido a los cañones de agua y a los gases lacrimógenos para intervenir ante los disturbios, que han roto la relativa calma de las primeras horas de movilización en la capital francesa. Uno de los incidentes más destacados se ha producido en el Cours de Vincennes, donde un grupo de vándalos ha atacado un concesionario de vehículos. Según ha informado la Prefectura de Policía de París a la cadena BFMTV, los agentes han intervenido en el establecimiento y han conseguido asegurar sus instalaciones.


Dispositivo de seguridad masivo

El ejecutivo de Emmanuel Macron ha preparado un extraordinario despliegue policial para evitar que se repitan los episodios de violencia del sábado anterior. Hasta 70.000 agentes, con el apoyo de unidades especializadas, han sido movilizados en toda Francia en un dispositivo que también cuenta con vehículos blindados, cañones de agua, helicópteros y drones, así como sistemas para neutralizar estos aparatos. Las autoridades quieren impedir que las manifestaciones vuelvan a desembocar en los incendios, saqueos y destrozos que sacudieron varias ciudades. 

En este sentido, Nuñez ya advirtió el viernes que las fuerzas de seguridad actuarían con contundencia ante cualquier incidente. "Seremos intransigentes con los agitadores, los saqueadores y todos aquellos que cometan actos de violencia", aseguró. El ministro de Interior también insistió en que el gobierno estaba preparado para afrontar la jornada y prometió una vigilancia estricta: "Seremos extremadamente vigilantes, extremadamente firmes y no dejaremos pasar absolutamente nada".

Tensión superada en Orleans

En Orleans, unos 130 kilómetros al sur de París, la jornada ha transcurrido sin incidentes destacables, a pesar del temor de las autoridades a posibles enfrentamientos entre manifestantes de signo político contrario. La ciudad acoge este fin de semana el congreso de Reagrupamiento Nacional, el partido de Marine Le Pen, una cita con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2027. Coincidiendo con el encuentro, miles de personas han salido a las calles para expresar su rechazo al racismo y a la extrema derecha. Para prevenir posibles altercados, el gobierno francés había movilizado cerca de 3.000 agentes de seguridad en la ciudad, un dispositivo que ha permitido que la protesta se desarrolle con normalidad.