Jessica Foster se ha convertido en una de las figuras más virales entre los seguidores del movimiento MAGA en los últimos meses. Con una imagen de soldado norteamericana, atractiva y cercana a Donald Trump, su perfil ha acumulado más de un millón de seguidores en Instagram desde diciembre de 2025.

Pero hay un elemento clave que desmonta todo el fenómeno: Jessica Foster no es una persona real. Se trata de un avatar generado con inteligencia artificial y controlado por un creador anónimo.

Una figura viral construida con IA

El personaje se presentaba como una supuesta marine, con una estética muy definida: rubia, ojos azules y con acceso directo a figuras de poder como el propio Trump u otros líderes internacionales. En las imágenes, aparecía posando con el presidente estadounidense, con Melania Trump e incluso con Vladímir Putin, así como en escenarios como el Despacho Oval o eventos políticos.

Su biografía en las redes incluía el lema “America first”, y muchos de sus seguidores —mayoritariamente hombres— interactuaban con ella agradeciéndole el servicio y el apoyo a la causa trumpista.

Sin embargo, varios detalles empezaron a levantar sospechas. En una imagen con uniforme militar aparecía el nombre “Jessica” en lugar del apellido, hecho que contradice las normas del ejército de los Estados Unidos. En otra publicación, una pancarta mostraba el texto “Frontera de Paz”, mientras el pie de foto hablaba de una “Conferencia de la Frontera de Paz”, errores que evidenciaban la manipulación digital.

Propaganda, desinformación y debate

El caso ha reabierto el debate sobre el uso de la inteligencia artificial para influir en la opinión pública. Según diversos análisis, el perfil combinaba una imagen aspiracional con mensajes políticos simples y fácilmente compartibles. La periodista Kat Tenbarge lo resume así: “Actúa como asesora militar de la Administración Trump en Instagram, pero opera como modelo de pies en OnlyFans”, y añade que Foster está “impulsando una especie de propaganda.”

Según esta lectura, el fenómeno no solo da apoyo a determinadas ideas políticas, sino que también construye un relato visual y emocional pensado para captar la atención y reforzar determinados discursos.

La cuenta, que ya ha sido eliminada, ejemplifica una nueva etapa en la desinformación digital, en la que los personajes generados con IA pueden llegar a ser prácticamente indistinguibles de personas reales y acumular grandes audiencias en poco tiempo.