Cuando se cumple este sábado un mes del inicio de la guerra en Oriente Medio, el conflicto, lejos de estar cerca de acabarse, ha sumado hoy un nuevo enemigo para el bando de Estados Unidos e Israel. Se trata de los hutíes de Yemen, que a ha anunciado su incorporación a la guerra de Irán con el lanzamiento de su primer misil contra el territorio hebreo desde el inicio del conflicto.  Las milicias de Yemen han lanzado un ataque con misiles balísticos contra el sur de Israel el sábado por la mañana, hecho que ha activado las sirenas en Beer Sheva y sus alrededores. Después de la primera ofensiva del grupo alineado con Irán, los hutíes han reivindicado la autoría del ataque y han afirmado que habían golpeado “objetivos militares israelíes sensibles” con una “avalancha de misiles balísticos”. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han informado que uno de los misiles lanzados desde Yemen ha sido interceptado con éxito por los sistemas de defensa aérea.

Hasta ahora, los hutíes se habían mantenido al margen del conflicto, a pesar de su capacidad militar y su posición geográfica con vistas al Mar Rojo, pero este jueves su líder, Abdul Malik al Huti, había amenazado con entrar en la guerra en Oriente Medio en caso de que fuera necesario “intervenir frente al enemigo sionista y estadounidense”. En este sentido, al Huti, en declaraciones recogidas por la agencia Saba, controlada por los mismos rebeldes yemeníes, declaró que “no dudaremos y cumpliremos con nuestro deber islámico de la yihad, siguiendo el camino de Dios”. Los hutíes son un movimiento político y armado chiita zaidita de Yemen que se opone al gobierno sunita de su país, a Arabia Saudita, y a Israel. Llevan el nombre de Hussein al-Houthi, su primer líder, que fue un clérigo muerto en combate en 2004 mientras luchaba contra el expresidente Ali Abdullah Saleh. Desde 2014 controlan Saná, la capital, y desde 2016 dominan el noroeste de Yemen, aproximadamente un 30 % del territorio y la mayor parte de la población. Desde diciembre de 2023, en apoyo a Hamás en Gaza, los hutíes han llevado a cabo numerosos ataques con misiles y drones contra barcos occidentales en el mar Rojo, hecho que, en caso de repetirse ahora, volverá a poner en riesgo el tráfico marítimo internacional y amenaza con extender el conflicto a toda la región.

Su entrada en la guerra implica extender significativamente el conflicto en Oriente Medio contra Estados Unidos e Israel, sumándose al llamado ‘eje de la resistencia’ que forman Irán y sus aliados chiitas del Líbano e Irak, Hezbolá y las Fuerzas de Movilización Popular (FMP también conocidas como Hashd al Shaab), respectivamente. La intervención de los hutíes implica más presión simultánea para Estados Unidos e Israel, en un momento en que, precisamente, el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, ha advertido que los muchos frentes abiertos en Gaza, Líbano, Siria y el conflicto con Irán están tensionando el ejército y puede derivar en una situación de colapso interno. Los hutíes abren ahora un nuevo frente adicional desde Yemen, atacando a Israel con misiles y drones como ya hicieron en la guerra de Gaza. Pueden cerrar o atacar gravemente el estrecho de Bab el-Mandeb, estrangulando una ruta crítica para el comercio mundial y el flujo del petróleo. Su incorporación a la guerra significa también que pueden volver a atacar buques estadounidenses en el Mar Rojo, como ya hicieron ahora hace un año, si Washington utiliza esta zona para operaciones militares contra Irán. Además, podría arrastrar a más países al conflicto, incluida Arabia Saudita, y provocar una respuesta masiva de Estados Unidos contra Yemen.