A menos de dos meses de las elecciones, Hillary Clinton no se la puede jugar. Por eso, a pesar de haber sido diagnosticada de neumonía el viernes pasado, y de sufrir un desmayo el domingo durante el acto de recuerdo a las víctimas del 11-S, la candidata demócrata a la presidencia de los Estados Unidos tiene previsto volver a la campaña viernes. Finalmente, habrán sido cuatro días de reposo.
Así pues, y si no hay un revés de última hora, Clinton podrá asistir al primer debate presidencial contra el republicano Donald Trump, que será el próximo 26 de septiembre. Según informaban algunos medios, ayer la campaña ya estaba buscando quién la podía sustituir, si finalmente no estaba recuperada aquel día. En los Estados Unidos los debates presidenciales tienen una gran importancia para los candidatos.
Está previsto que Clinton reaparezca en un acto de mujeres en Washington este viernes, que lleva por título "Black Women's Agenda".
El desfallecimiento de Hillary Clinton durante la ceremonia en recuerdo de las víctimas del 11-S, y la posterior noticia que la candidata demócrata a las presidenciales de los EE.UU. sufre neumonía, disparó las alarmas sobre la salud del aspirante demócrata y se convirtió en tema central de la campaña.
Su contrincante y aspirante republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, quiso tomar protagonismo en el asunto y, a pesar de desear una rápida recuperación a su contrincante, tiró algunas dudas sobre la salud del aspirante demócrata: "Alguna cosa está pasando". Además, y para disipar sospechas sobre si su salud es idónea o no, Trump aseguró que divulgará los resultados de un examen médico que se hizo la semana pasada.
Donald Trump tiene ahora 70 años, mientras que Hillary Clinton tiene 68, lo que supone que los dos son los aspirantes más grandes de la carrera presidencial americana de la historia.