A pesar de que estos días las portadas internacionales y las miradas están centradas en la escalada entre los Estados Unidos, Israel e Irán, la guerra en Ucrania no ha dado ni un paso atrás. Este martes, horas después de que Rusia lanzara un ataque masivo con misiles y drones, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha vuelto a alertar a sus socios sobre la urgencia de cumplir los compromisos de suministro de defensa aérea.
“Es importante que continúe el apoyo a Ucrania. Que todos los acuerdos sobre defensa aérea se cumplan a tiempo. Y que Europa pueda producir la cantidad necesaria de misiles para defenderse de cualquier amenaza”, ha escrito Zelenski en las redes sociales, resaltando que la protección de su país depende de la rapidez y la puntualidad de los envíos.
Los esfuerzos de recuperación están en marcha en nuestras regiones tras el ataque masivo ruso de anoche. En Zaporiyia y Poltava, edificios de apartamentos ordinarios resultaron dañados y se declararon incendios. Cerca de 40 drones fueron lanzados contra Shostka en la región de Sumy. En Slatyne, en Járkov… pic.twitter.com/BMMZshMS67
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) March 24, 2026
Los últimos meses han puesto de manifiesto una nueva tensión logística: la guerra en Oriente Medio está presionando la demanda mundial de sistemas antiaéreos como los Patriot, que hasta ahora habían sido enviados directamente por Estados Unidos a Ucrania. Desde la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, los misiles ya no llegan gratuitamente, sino que países como Canadá y diversos socios europeos los compran a Washington y después los hacen llegar a Kyiv.
No hay tregua en Ucrania
La realidad sobre el terreno es preocupante. Durante la pasada noche, Rusia desplegó un total de 392 drones y 34 misiles contra Ucrania, de los cuales siete eran misiles balísticos. Según la información preliminar de la Fuerza Aérea ucraniana, ninguno de estos misiles pudo ser interceptado. Esto pone en evidencia la vulnerabilidad de los sistemas defensivos y la importancia de los suministros puntuales que Zelenski reclama.
La atención mediática, ahora centrada en Irán y el papel de Trump en la mediación regional, corre el riesgo de emitir un mensaje erróneo: que la guerra en Ucrania ha perdido intensidad o relevancia. Nada más lejos de la realidad. Los ataques rusos continúan con regularidad y el impacto sobre la población civil, la infraestructura y la seguridad europea continúa siendo altamente crítico.
Los analistas señalan que la combinación de presión militar y escasez de suministros podría condicionar las próximas semanas de conflicto. La dependencia de la producción europea y de los canales de compra intermediados por los aliados hace que cualquier retraso o desvío afecte directamente la capacidad defensiva ucraniana.
Para Zelenski, la narrativa es clara: la guerra continúa, y no se puede permitir que la atención global sobre nuevos conflictos relegue a Ucrania a un segundo plano. La llamada a los socios no es solo política, sino una alerta práctica: la defensa del país depende de la coherencia internacional, de la rapidez en los envíos y de la voluntad de mantener el equilibrio ante la presión rusa.
En este contexto, la guerra ucraniana sigue siendo un conflicto activo, con impacto regional y global, a pesar de que otras crisis mediáticas ocupen los titulares. Las declaraciones de Zelenski recuerdan que, mientras el mundo habla de Irán, la sangre y el fuego continúan en el este de Europa.