Francia ha vivido este martes el día más caluroso desde que hay registros de temperatura, iniciados en 1947, en plena ola de calor extrema que ya ha dejado al menos 40 personas muertas por ahogamiento en menos de una semana. La mayoría de víctimas eran jóvenes que intentaban refrescarse en ríos, lagos, playas o piscinas, a menudo en zonas prohibidas o sin vigilancia.
La situación ha llevado el gobierno francés a activar medidas de emergencia sanitaria y a reunir de nuevo el consejo interministerial de crisis. El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha calificado el aumento de los ahogamientos como una “triste lacra” y ha advertido de la gravedad del episodio: “Estamos ante un episodio de intensidad excepcional. En términos de temperatura, prácticamente todos los récords, tanto locales como nacionales, se están batiendo cada día o cada noche”.
La temperatura media del país alcanzó el martes los 29,6 grados a media tarde, por encima de los 29,4 registrados el 25 de julio de 2019 y el 5 de agosto de 2003. Durante la noche anterior, Francia también había batido el récord nocturno, con una media de 21,6 grados. En el suroeste del país, los termómetros marcaban entre 39 y 42 grados. Météo France ha extendido para este miércoles la alerta roja a 58 departamentos del centenar que tiene el país, mientras que otros 31 continúan en alerta naranja. En total, unos 63 millones de personas, el 90% de la población francesa, están expuestas a calores excepcionales y extremos al menos hasta el fin de semana.
Impacto en la vida cotidiana y los servicios
La ola de calor está teniendo un impacto directo en la vida cotidiana. Unos 1.800 centros escolares han cerrado y cerca de 8.000 más han adaptado los horarios por la falta de aire acondicionado. Los hospitales han activado el nivel dos del Plan Orsan, que permite reorganizar recursos y aplazar operaciones no urgentes para liberar capacidad en los servicios de urgencias. El gobierno francés también ha pedido a los ministros que limiten los desplazamientos previstos para concentrarse en la gestión de la crisis. Los servicios de urgencias atienden más casos vinculados al calor, pero de momento no están desbordados.
La canícula también ha alterado la actividad turística. La Torre Eiffel ha adelantado el cierre a las cuatro de la tarde, en lugar de hacerlo a medianoche, y el Museo del Louvre aplicará la misma medida durante varios días. La dirección del museo ha admitido que "el edificio histórico, aunque tiene resistencia en algunas partes de su arquitectura, sigue siendo frágil y no está lo suficientemente adaptado al cambio climático". También ha explicado que la acumulación de calor al final del día, combinada con la afluencia de visitantes, hace insostenible mantener la actividad con normalidad.
El Mont Saint-Michel, uno de los puntos más visitados del país, ha recomendado a los turistas aplazar las visitas, ya que Normandía también se encuentra en nivel de alerta máxima por calor. La situación ha afectado igualmente al transporte ferroviario, con cancelaciones de trenes por falta de aire acondicionado o por el riesgo de averías que puedan dejar pasajeros atrapados.
Los riesgos del calor extremo y los ahogamientos
Entre los casos más graves vinculados a los ahogamientos se encuentra el de un futbolista de la Ligue 2, Kenzo Kies, que se encuentra en estado de muerte cerebral después de ser rescatado el lunes de las aguas del Ródano, cerca de Lyon, en una zona prohibida y con fuertes corrientes. También se han registrado muertes de adolescentes en ríos peligrosos y otros casos en lagos y zonas sin vigilancia.
🥺⚽ El futbolista Kenzo Kies fue declarado con muerte cerebral luego de un trágico accidente por ahogamiento ocurrido en el río Ródano, cerca de Lyon, Francia.
— Notitarde (@webnotitarde) June 23, 2026
➡️ El deportista fue trasladado de emergencia a un hospital el lunes, tras ser rescatado del agua en un operativo. pic.twitter.com/PpzkeCHCik
Aparte de los ahogamientos, las altas temperaturas han dejado otras víctimas mortales. Entre ellas, una mujer y dos hombres de entre 80 y 95 años muertos en sus domicilios cerca de Burdeos, y dos niños de dos y cuatro años encontrados sin vida dentro de un vehículo familiar en Carpentras, en el sur del país. La investigación apunta a que los niños habrían entrado solos en el coche, aparcado al sol delante de casa, y habrían quedado encerrados en el interior.
Para reducir el impacto del calor, varios municipios han empezado a habilitar espacios de refugio climático. En París, el Ayuntamiento ha decidido mantener abiertos todos los parques públicos durante el día y la noche. En el distrito X de la capital, también se ofrecen sesiones gratuitas de cine para que los vecinos puedan pasar unas horas en espacios con aire acondicionado. La crisis también ha llegado a la Asamblea Nacional, donde la presidenta Yaël Braun-Pivet ha autorizado a los diputados a asistir sin chaqueta ni corbata. También se ha facilitado el voto por delegación para que los parlamentarios con hijos pequeños puedan atenderlos en caso de cierre de las escuelas.
Francia afronta así una de las olas de calor más graves por intensidad y duración desde 2003, cuando se atribuyeron unas 15.000 muertes a la canícula. Las autoridades insisten ahora en la prudencia, especialmente a la hora de bañarse, y piden evitar zonas prohibidas o sin vigilancia, donde las corrientes, las rocas o la vegetación acuática pueden convertir un intento de refrescarse en una tragedia.