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Francia ya acumula unas 7.000 muertes por encima de la mortalidad habitual hasta finales de julio, después de un verano marcado por episodios de calor excepcionales y repetidos. La ministra de Salud, Stéphanie Rist, ha advertido este viernes que la cifra final podría llegar a las 15.000 muertes o incluso superarlas, un dato que situaría el verano de 2026 al nivel de la devastadora ola de calor de 2003.

"Hay muchas probabilidades de que nos acerquemos a esta cifra, o incluso que la superemos", ha afirmado Rist en declaraciones a la televisión France 2. La ministra, sin embargo, ha pedido prudencia a la hora de comparar los datos, ya que todavía faltan semanas para que se conozca la mortalidad definitiva del verano y se pueda determinar qué parte del exceso de defunciones es atribuible directamente a las altas temperaturas.

Analizar datos y establecer el impacto

El balance provisional de 7.000 muertes corresponde al exceso de mortalidad registrado hasta finales de julio. Salud Pública Francia deberá analizar los datos para establecer el impacto concreto del calor. En cualquier caso, el número ya evidencia la dimensión de un verano especialmente duro para el país.

Francia ha vivido varios episodios de calor desde la primavera. Después de un mes de mayo excepcionalmente cálido, el país sufrió en junio una ola de calor que Météo-France consideró la más intensa registrada nunca para este mes. Los episodios se repitieron durante julio y agosto, alargando la exposición de la población a temperaturas extremas.

Precisamente, la duración es uno de los elementos que más preocupa a las autoridades sanitarias. La gran ola de calor de 2003 se concentró en unos quince días de temperaturas extremas y provocó unas 15.000 muertes en Francia. Este verano, en cambio, el calor no se ha concentrado en un único episodio, sino que se ha ido repitiendo durante buena parte de la temporada.

Según Rist, esta acumulación de periodos de calor puede tener consecuencias especialmente graves entre las personas más vulnerables. Entre ellas se encuentran las personas mayores que viven solas, sobre todo en entornos urbanos, y otros ciudadanos que pueden quedar aislados en sus casas durante los episodios de temperaturas extremas.

¿Más preparados que en 2003?

La ministra ha asegurado, sin embargo, que el sistema sanitario ha podido resistir la presión provocada por el calor. También ha apuntado que la mortalidad en las residencias de personas mayores probablemente será inferior a la de 2003, gracias a las medidas adoptadas después de aquella crisis, como una mejor preparación de los profesionales y la disponibilidad de espacios climatizados.

El principal reto continúa siendo proteger a las personas vulnerables que viven solas o que pasan los episodios de calor en sus domicilios. El verano de 2026 ha puesto de manifiesto que el riesgo sanitario ya no depende necesariamente de una única gran ola de calor, sino también de la repetición y la prolongación de estos episodios.

Las autoridades francesas deberán esperar, por lo tanto, a disponer de los datos definitivos para saber si este verano habrá igualado o superado el balance de 2003. De momento, sin embargo, las cifras provisionales apuntan a uno de los episodios de calor con mayor impacto humano de las últimas décadas.