La familia real británica, que ha sufrido recientemente la muerte del Duque de Edimburgo, esposo de la Reina, demuestra ser, sin ningún tipo de duda, más que acomodada. Sus medios de transporte, su ropa, las bodas y acontecimientos, y su forma de vida en general disfrutan de un lujo como mínimo extraordinario.

Recientemente, el nieto de la reina Elisabet II, Harry, y su esposa Meghan Markle han decidido empezar a ser económicamente independientes a la vez que se apartan de la familia real. Así pues, vamos a ver qué es lo que están dejando atrás. ¿De dónde saca la monarquía británica el dinero que permite toda esta suntuosidad?

Es importante, en primer lugar, entender que hay dos tipos de ingresos que forman parte de la riqueza de los monarcas. Son estos la propiedad privada y la subvención soberana. Dentro de la primera, la propiedad privada, se incluyen las herencias, que son aquellas que no dejarían de tener si desocuparan sus cargos, ya que han ido pasando de generación en generación a través de las familias.

También conforman ingresos privados los ducados, como son el Ducado de Lancaster o el de Cornwall, que incluyen propiedad inmobiliaria en pie desde hace siglos y que ahora permiten recibir beneficio. Pero también incluyen construcciones más provechosas económicamente, como propiedad inmobiliaria comercial en Londres, estadios de cricket, casas de campo y granjas. Los beneficios del Ducado de Cornwall pertenecían al Princep Charles, hasta que en el 2019 los derivó a sus hijos, Harry y William. Y, en cambio, los ingresos provenientes del Ducado de Lancaster pertenecen directamente a la reina que, si abdicara, los dejaría de recibir. Es decir, no van relacionados con el hecho de formar parte de la familia como es el caso de las herencias, sino más bien con el cargo.

Así pues, con su propiedad privada, la reina, que es la más rica de la familia, tiene un patrimonio neto de unos 400 millones dólares.

La reina tiene un patrimonio neto de unos 400 millones dólares

Pero lo que permite saber de donde provienen tantos lujos es lo que ellos denominan Crown Estate o Finca de la Corona. Esta parte incluye a los conocidos Palacio de Buckingham, el Castillo de Windsor o la Torre de Londres, junto con muchísimas otras propiedades, fincas y dominios por todo el país.

Esta forma de beneficio conocida como la subvención soberana proviene del siglo XVIII, cuando los reyes entre George I y George IV se habían gastado tanto dinero que tenían que encontrar la forma de recuperarlos, por lo cual pensaron que podían ceder las tierras de la corona -que pertenecían al rey de forma privada- a cambio de una cantidad concreta de dinero. Así fue como surgió la idea de dar la propiedad de las fincas reales a cambio de una tasa que les permitiría seguir con sus lujosos estandards, y que continúa hasta hoy día.

Eso permite actualmente unos ingresos de hasta casi 100 millones de dólares en un año. Por lo que respecta a la pareja del momento, Meghan y Harry, esta subvención soberana conformaría solo un 5% de sus ingresos, ya que el resto proviene -cómo hemos dicho- del Ducado de Cornwall. Así pues, añadiendo la herencia que el príncipe recibió de su madre, la princesa Diana, el éxito de la actriz en las pantallas, y la entrada de él en una startup en Sillicon Valley, no parece que tengan que tener ningún problema económico.