"Vengo de Gdansk. En mayo de 1939, un político francés, futuro colaboracionista nazi, preguntaba en las páginas de la prensa francesa: '¿por qué morir por Gdansk?'. Pocos meses después murió toda Europa. A aquellos que hoy dicen 'esta no es nuestra guerra', les recuerdo esta lección de la historia". Así alertaba este jueves el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, a sus socios europeos, pidiéndoles que abrieran los ojos, que Europa ya está en guerra, en una "guerra híbrida". "Todo el mundo lo tiene que entender de una vez", decía. No han pasado ni 24 horas hasta que uno de los actuales líderes del Viejo Continente, Emmanuel Macron, ha reaccionado. El presidente francés ha advertido que la naturaleza de la "agresividad rusa" y de sus amenazas a Europa "está cambiando", motivo por el cual ha pedido a su gobierno que elabore un "plan de protección" de las infraestructuras críticas en el país.
Es creciente en Europa la preocupación por un aumento de los ataques rusos para poner a prueba el apoyo a Ucrania y el compromiso de defensa mutua en la OTAN. Precisamente este viernes, Macron ha reunido a los jefes de los principales partidos políticos en Francia para abordar la situación internacional y su impacto en la seguridad y la energía en Francia. El escenario ha sido el Elíseo, desde donde el presidente ha asegurado que, "en las últimas semanas, la amenaza híbrida rusa contra los europeos y Francia se ha intensificado", y ha constatado que el Kremlin ha multiplicado desde el verano los ataques e incidentes.
"Raramente he sentido un vértigo como este". Esta ha sido la reacción del líider del Partido Radical de Izquierda, Guillaume Lacroix, al salir de una reunión que se ha alargado durante casi tres horas. "Vértigo de la gravedad de las situaciones en Oriente Medio y en Ucrania, de la locura depredadora que lleva el mundo al caos. Vértigo de los riesgos y consecuencias sobre nuestra seguridad, nuestra economía, nuestro poder adquisitivo", ha continuado. Su conclusión ha sido que "Francia tiene que ser más que nunca fuerte" y que "todo el mundo tiene que contribuir".
Meses de provocación
Son múltiples los casos de provocación rusa. Entre los más recientes se encuentra el ataque con drones contra un tren que conectaba Kyiv con Varsovia, un intento de atentado en el aeropuerto de Leipzig, el lanzamiento de un cohete cerca de una fragata danesa y varias incursiones en el espacio aéreo de países europeos. Esta realidad hace necesario un refuerzo de la vigilancia ante las "amenazas híbridas", ha dicho Macron, que ha señalado que el gobierno debe preparar un plan de protección de las infraestructuras críticas y de los centros más sensibles de la base industrial y tecnológica de defensa de Francia ante posibles ataques con drones y ciberataques.
"La intención es intimidarnos y erosionar nuestro apoyo a Ucrania, pero el resultado será exactamente el contrario. No nos sentimos intimidados porque sabemos que nuestra seguridad hoy y mañana está en juego en Ucrania", ha declarado Macron. Además, ha avanzado que Francia convocará una reunión del G7 para debatir sobre energía y plantear la cuestión de las reservas de gas a la Comisión Europea. "En las próximas semanas, tendremos una reunión dedicada a estos temas, tanto para fortalecer la cooperación como para evitar tensiones innecesarias entre los países del G7 y nuestros principales socios", ha dicho.
Face à la dégradation de la situation internationale, j’ai réuni les chefs de parti représentés au Parlement pour faire le point. https://t.co/r7lO9fB6aL
— Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) September 18, 2026
