Un agente del Servicio Federal de Inteligencia alemán (BND) ha sido detenido por filtrar secretos de estado a Rusia, en lo que es uno de los casos de espionaje más importantes en los servicios secretos del país germánico, según informa el semanario Der Spiegel. La detención ha afectado de lleno al BND, que sería el equivalente de la CIA norteamericana o del Mossad israelí, es decir dedicado a la información exterior. El espía, identificado como Carsten L., compareció el jueves pasado ante el juez instructor del Tribunal Supremo Federal. Y desde aquel momento entró en prisión preventiva, según anunció aquel mismo día la Fiscalía general.

Carsten L. era un trabajador del BND que este año "presentó información a un servicio de inteligencia ruso, conseguida en el curso de su actividad profesional", según el comunicado de la Fiscalía. El contenido de esta información transmitida a Moscú "constituye un secreto de Estado", continúa el texto, que informa de registros en el domicilio y en el puesto de trabajo del agente detenido.

El presidente del BND, Bruno Kahl, ha confirmado al semanario Der Spiegel que las sospechas que un topo filtraba secretos de Estado, descubierto gracias al trabajo de contrainteligencia del BND, provocaron una investigación interna y la posterior solicitud en la Fiscalía Federal para que interviniera. El semanario califica la detención abiertamente como "uno de los casos de espionaje mayores en la historia de los servicios secretos" alemanes. El político socialdemócrata Ralf Stegner, miembro del comité de servicios secretos del Bundestag, ha hablado de un delito grave: "Las circunstancias y los antecedentes de este caso se tienen que aclarar a fondo para poder sacar posibles consecuencias", ha insistido.

Berlín ya fue la ciudad europea con más espías durante la guerra fría, dado que la capital quedó partida entre el bloque soviético y el occidental. Hoy en día a pesar de la reunificación alemana y la caída del comunismo soviético a principios de los años 90, todavía quedan réplicas de aquella situación, 30 años después. El espionaje relacionado con Rusia se ha incrementado a raíz de la guerra de Ucrania. Kahl, y el jefe de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), Thomas Haldenwang, advirtieron en octubre a la comisión parlamentaria de control del Bundestag, de un incremento de las actividades de espionaje por parte de Rusia. Desde hacía tiempo se observaba un crecimiento alarmante de estas actividades, advirtió Haldenwang.

Justo al principio de la Guerra de Ucrania, Alemania expulsó decenas de miembros de la embajada rusa que, según la información de los círculos de seguridad, habían estado claramente identificados como miembros de los servicios secretos rusos. Según la Oficina de Protección de la Constitución, todavía hay algunos agentes rusos en Alemania que por el momento no han sido descubiertos.