La noticia de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) acompañará al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y al secretario de Estado, Marco Rubio, a la gala inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran en Milán ha generado una tormenta política en Italia, con diversas figuras políticas que han criticado el despliegue de las fuerzas detrás de la muerte de dos civiles estadounidenses en Minneapolis en las últimas semanas. Cuando la noticia fue publicada en exclusiva por Il Fatto Quotidiano, el gobierno de Giorgia Meloni se vio obligado a dar explicaciones ante una extensa avalancha de críticas. Tras negar rotundamente que habría miembros del ICE en el país mediterráneo, el ejecutivo admitió los hechos, pero declaró que su presencia no supondría ningún problema.
Uno de los primeros dirigentes en reaccionar a la polémica ha sido el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, que este martes ha cargado abiertamente contra la posible presencia de agentes del ICE en los Juegos Olímpicos. “Todavía no lo sabemos, y eso ya es un problema”, ha admitido sobre si el cuerpo formará parte o no de la comitiva estadounidense. Sala ha denunciado sin rodeos que “se trata de una milicia que mata, que entra en las casas de la gente firmando ella misma el permiso” y ha remarcado que “está claro que no son bienvenidos en Milán, de eso no hay ninguna duda”. Por ello ha defendido protestar contra su eventual presencia y ha insistido en que “no deben” ir a Italia, porque es un cuerpo que no se alinea con unos estándares de seguridad “democrática”. “Somos capaces de ocuparnos nosotros mismos de la seguridad. No necesitamos el ICE”, ha rematado en declaraciones a la radio italiana RTL.
El gobierno de Meloni lleva días intentando rebajar la polémica y ha defendido que, en ningún caso, la presencia de agentes estadounidenses supondría una injerencia en el orden público italiano. El ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, ha asegurado que, si finalmente se confirma su participación en el dispositivo de seguridad de los Juegos, los miembros del ICE “no vendrán a mantener el orden público en la calle, sino a colaborar en cuestiones operativas”. Tajani ha explicado que este miércoles se reúne con el embajador de Estados Unidos en Roma para aclarar el alcance de esta colaboración y la naturaleza exacta del despliegue. “No es que vengan aquellos que están en las calles de Minneapolis. Yo he sido el más duro de todos en Italia, en este sentido, pero no es que lleguen las SS”, ha remarcado, insistiendo en que se trata de “funcionarios que pertenecen a un departamento” especializado en la lucha contra el terrorismo.
Un cuerpo muy impopular en Minnesota
Las actuaciones de los agentes del ICE en Minnesota han desencadenado movilizaciones masivas y críticas abiertas desde diferentes sectores ideológicos. El último episodio fue la muerte de Alex Pretti, cuando un agente de la Patrulla Fronteriza le disparó repetidamente mientras ya estaba siendo reducido en el marco de una operación para detener a un extranjero en el centro de Minneapolis. Las autoridades federales han intentado justificar la actuación sosteniendo que el enfermero iba armado en el momento de los hechos y apelando al derecho de los agentes a protegerse, a pesar de que Pretti disponía de una licencia de armas en vigor. Este caso, sumado a otras intervenciones recientes —como la muerte a tiros de Renée Good el 7 de enero o la detención de un niño de cinco años— ha encendido aún más la indignación de la población