Primer eslabón para decidir quién será el próximo presidente de Francia. Este domingo se celebra la primera ronda de las primarias del partido conservador para nominar a su próximo candidato, en un proceso inédito al partido que acabará la semana que viene con un candidato firme. Estas primarias son importantes porque decidirán al candidato del partido, pero también porque quién salga de esta contienda tiene muchas posibilidades de ser el nuevo presidente del país.

Eso se debe a la situación política que vive Francia. Ante un presidente con unos niveles de popularidad que parecen no encontrar fondo, por debajo del 4%, que se suma a al división interna de los socialistas franceses y con la escisión del exministro Emmanuel Marcon -que se presentará bajo su propia marca En Marche!'-, y ante una ultra derecha de Marine Le Pen que está en auge pero que puede ser perjudicada por el sistema francés de doble vuelta; el candidato conservador parece el mejor colocado. El problema es que todavía no se sabe quién será.

Las claves de las primarias

El candidato conservador con más posibilidades es el exalcalde de Burdeos y de 71 años, Alian Juppé. De hecho, en los últimos meses la pregunta que se hacían los diarios franceses no era tanto si Juppé tenía posibilidades de ser el nuevo presidente, sino si tenía alguna de perder. Incluso ya se especulaba sobre quien podría ocupar su ejecutivo. Su victoria se daba por garantizada, hasta hace unos días.

Los últimos debates entre los candidatas del partido emitidos por televisión, lo han dejado tocado a las encuestas y, aunque ha quedado demostrado varías ocasiones que les encuestas se tienen que coger con pinzas, la victoria ya no se puede dar por hecha. Aunque siga liderando las quinielas, vuelven a ganar peso dos otros candidatos: el expresidente Nicolas Sarkozy, que cada vez le está más cerca, y l'exprimer ministro François Fillon.

Sarkozy, de hecho, nunca ha estado del todo fuera de la carrera, pero los casos judiciales y sus errores en su etapa de presidente, le hacían bastante sombra. Detrás, todavía tiene Fillon, su primer ministro durante su mandato (2007-2012), que le pisa los tacones y que en los últimos debates electorales se ha visto reforzado. Según la última encuesta, Juppé tiene un 34% de los apoyos, Sarkozy un 30% y Fillon un 21%. Este domingo se decidirá cuáles dos pasan en la segunda ronda, y la semana que viene, se sabrá el ganador.

¿Un presidente conservador?

Por lo que se refiere a la oposición de los conservadores, el presidente, François Hollande, todavía no ha anunciado si aspirará a su reelección, pero sus dramáticos niveles de popularidad -que han llegado a conseguir el 4%- no parecen ponersele demasiado fácil. Si él no lo hace, lo podría hacer el jefe de gobierno Manuel Valls, pero todavía habrá que calcular cómo afectará que Marcon se presente por su cuenta y cuántos votos les puede sacar.

Ante la división y crisis de los socialistas después de cinco años de gobierno, las encuestas ya sitúan a la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, a la segunda vuelta de las presidenciales que se harán en mayo. Si eso se cumpliera, la presidencia se decidiría entre Le Pen y el candidato conservador. Por eso, todas las miradas apuntan a los conservadores como ganadores. Parece poco probable que Le Pen pueda conseguir que más del 50% de los franceses la votaran en la segunda ronda, aunque nada es imposible, y menos, en los últimos tiempos.

Entre este domingo y elque viene, pues, puede quedar prácticamente decidido el futuro dueño del Elíseo, a la espera de que no se repita un fenómeno como el de la victoria del Brexit o el de Trump.

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