Lula ha vuelto y lo ha hecho con fuerza. Está previsto que las elecciones generales del Brasil se celebren el día 2 de octubre. Hay que elegir presidente, vicepresidente y el Congreso Nacional. Se calcula que habrá 148 millones de votantes para las elecciones, un hecho que convierte al Brasil como la segunda democracia mayor del hemisferio occidental y una de las mayores del mundo. Las encuestas, sin embargo, ya tienen un favorito.

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El sistema electoral del Brasil tiene sus peculiaridades. Está permitido para mayores de 16 años y es obligatorio para aquellos entre 18 y 70 años. Los que no voten y no puedan presentar una justificación aceptable, tendrán que pagar una multa. Y hace falta tener en cuenta, que los que residen en el extranjero, solo pueden votar para la elección del presidente.

Jair Bolsonaro baja el tono

El actual presidente del país, Jair Bolsonaro (Partido Liberal, PL), y candidato a la reelección ha rebajado el tono para intentar reducir el rechazo que suscita hoy por hoy entre los brasileños. Más de la mitad del electorado, un 52%, dice que no votaría por él a las elecciones. De esta manera, Bolsonaro da un giro a la desesperada para conseguir una imagen moderada que seduzca al electorado.

Y es que Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, TP) es el favorito para las elecciones, aunque un 39% de los votantes brasileños tampoco lo quiere. Sábado pasado fue hasta Curitiba, ciudad donde durante 20 meses cumplió condena por corrupción. Allí dio un mitin. Lula también encabezaba las elecciones hace cuatro años, pero su encarcelamiento y el fallo judicial de invalidar la candidatura lo hicieron caer en el olvido. Ahora, sin embargo, ha vuelto con fuerza.

Lula sale de la prisión y vuelve a presentarse

Lula salió de la prisión cuando Bolsonaro hacía un año que era presidente. Fue puesto en libertad después de que lo decidiera el Tribunal Supremo. En este sentido, se revertía un cambio de criterio instaurado hacía tres años. El argumento es que el juzgado del caso Sérgio Moro no era competente para abordar el caso. Más tarde se declaró que Moro no fue imparcial a la hora de juzgar Lula. Eso propició que la defensa de Lula utilizara este argumento para pedir la anulación, recuerda todo el proceso El País.

Parte del electorado, había considerado Lula inocente y víctima de una persecución política. Unas frases y etiquetas que ello mismo se ha ido repitiendo. Otra parte de la sociedad lo tilda pero de corrupto. Y precisamente eso, es lo que quiere aprovechar de nuevo Bolsonaro.

Ni Lula ni Bolsonaro son los únicos candidatos en unas elecciones que tendrán primera vuelta el día 2 de octubre y la segunda el día 30 de octubre. A pesar de todo, sí que son los candidatos principales y los que, al fin y al cabo, podrían contabilizar la mayor parte de votos. Habrá que esperar, sin embargo, que el electorado hable en las urnas.

 

Imagen principal: el candidato a la presidencia del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, por el Partido de los Trabajadores / Efe