Después de más de cuatro años de guerra, el Donbás es todavía uno de los principales escollos para cualquier acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, con posiciones totalmente enrocadas sobre el futuro del territorio. Moscú insiste en que no renunciará a las zonas conquistadas, apelando a las raíces rusas de la región, mientras que Kíiv mantiene que la devolución de estos territorios es una línea roja innegociable. En este contexto de bloqueo, los negociadores ucranianos han hecho un movimiento insólito con la mirada puesta en Donald Trump. Proponen que la parte del Donbás todavía en disputa pase a llamarse Donnylandia, con la intención de atraer el favor del líder de la Casa Blanca y presionar al Kremlin para que se retire, según ha revelado el diario The New York Times.
La denominación, que combina una referencia al Donbás con el diminutivo de Donald —Donny— y un juego simbólico con el parque de atracciones Disneyland, surgió inicialmente como una broma entre los negociadores ucranianos, según fuentes conocedoras de las conversaciones citadas por el diario neoyorquino. Con el paso de los meses, pero, el término se ha ido utilizando de manera recurrente en las discusiones sobre el futuro de la región, en un intento de apelar al ego de Trump para influir en sus decisiones. La estrategia recuerda a episodios históricos como el de Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la denominación de la ciudad se convirtió en un elemento de refuerzo del liderazgo de Iósif Stalin.
La zona afectada por esta propuesta abarca aproximadamente 80 kilómetros de largo por 64 de ancho y, según estimaciones ucranianas, podría tener unos 190.000 habitantes, aunque otras fuentes apuntan que la población real sería muy inferior —por debajo de los 100.000— a causa de la proximidad del frente y del deterioro económico de esta región tradicionalmente industrial y minera. Kíiv mantiene que puede defender el territorio y rechaza cualquier cesión a Rusia, que ya controla buena parte del Donbás. Por su parte, el presidente Volodímir Zelenski dejó entrever en diciembre una posible vía intermedia, planteando opciones como una zona desmilitarizada o un espacio de libre comercio como fórmula para desatascar el bloqueo.
Donnylandia, zona desmilitarizada
Es en este marco que aparece la idea de Donnylandia, concebida como una posible zona desmilitarizada donde ni Moscú ni Kiev ejercerían un control pleno, pero que podría ser presentada por Trump como un éxito diplomático propio. Según el planteamiento ucraniano, este movimiento serviría para implicar más directamente a Washington y presionar a Rusia para que rebaje sus exigencias. Hasta ahora, el Kremlin se ha mostrado abierto a una zona de este tipo, pero condicionada a la presencia de fuerzas rusas, una opción que Ucrania rechaza frontalmente.
Las conversaciones para poner fin a la guerra han quedado en segundo plano en las últimas semanas, eclipsadas por la escalada del conflicto con Irán, y la delegación norteamericana —encabezada por Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff— se mantiene a la espera de movimientos sustanciales antes de volver a implicarse plenamente en la carpeta ucraniana. En el contexto de estancamiento, los negociadores de Kíiv han llegado a explorar ideas como el concepto de “modelo de Mónaco” para definir una posible entidad semiautónoma en el Donbás, inspirándose en la ciudad-Estado europea. De hecho, esta fórmula incluso ha aparecido en borradores de acuerdos, a diferencia de Donnylandia, que ha quedado limitado a las conversaciones.
