The Walt Disney Company ha decidido llevar a los tribunales la presión de la administración de Donald Trump sobre ABC. El gigante del entretenimiento y la cadena de televisión han demandado a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) porque consideran que el regulador utiliza sus competencias para castigar una línea editorial crítica con el presidente y vulnerar, de esta manera, la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda. La demanda, presentada este martes ante un tribunal federal de Washington, acusa a la administración Trump de haber emprendido, a través de la FCC, una "campaña de represalias" contra ABC. Según Disney, el objetivo es presionar a la cadena por el contenido que emite, por los posicionamientos de sus programas y por las críticas de figuras como el presentador Jimmy Kimmel, uno de los blancos habituales de los ataques del presidente estadounidense.
ABC forma parte de The Walt Disney Company desde que Disney adquirió Capital Cities/ABC en 1996. La compañía sostiene que esta ofensiva contra la cadena ha ido mucho más allá de las críticas políticas. Disney denuncia que la FCC ha acelerado de manera extraordinaria la revisión de las licencias de ocho emisoras de ABC, un procedimiento que no se tenía que empezar hasta 2028. Para el grupo, esta revisión anticipada no es una simple decisión administrativa, sino una herramienta de presión. "A través de la FCC, la administración ha emprendido una campaña de represalias contra ABC por una sola razón: desaprueba lo que ABC emite", sostiene la demanda.
La libertad de expresión, en el centro del conflicto
Disney plantea el caso como una batalla constitucional. La compañía considera que el gobierno está vulnerando la Primera Enmienda, que protege la libertad de expresión y de prensa, al intentar condicionar las decisiones editoriales de una cadena a través de sus licencias de radiodifusión. Según la denuncia, las presiones han ido aumentando durante los últimos meses hasta convertirse en amenazas explícitas contra las emisoras propiedad de ABC. "Una y otra vez, la administración ha atacado la libertad de expresión de ABC: las informaciones de sus periodistas y los puntos de vista expresados en sus programas", afirma Disney. La compañía pide ahora al tribunal que impida a la FCC continuar con el proceso acelerado de revisión de las licencias y que bloquee cualquier posible represalia contra sus emisoras. "Ante esta amenaza existencial, los demandantes no tienen otra opción que buscar protección ante el poder judicial", argumenta la denuncia.
Jimmy Kimmel, uno de los principales blancos de Trump
El enfrentamiento entre Donald Trump y ABC hace tiempo que dura, pero Jimmy Kimmel se ha convertido en uno de los símbolos más visibles del conflicto. El presidente ha atacado repetidamente al presentador de Jimmy Kimmel Live! por sus monólogos y comentarios sobre la Casa Blanca. Trump incluso ha reclamado públicamente que Disney lo despida después de varias bromas sobre él y sobre la primera dama, Melania Trump.
El presidente de la FCC, Brendan Carr, también ha cuestionado en varias ocasiones los contenidos de la cadena y ha advertido de posibles consecuencias reguladoras. Disney considera que estas declaraciones refuerzan su tesis: que el regulador no está actuando únicamente por criterios técnicos, sino que intenta influir en el contenido editorial de ABC. La tensión aumentó aún más después de que Kimmel volviera a ser objeto de las críticas de Trump, que acusó al presentador de traspasar los límites del humor político y exigió a Disney que actuara contra él. ABC, sin embargo, ha mantenido el apoyo al presentador.
Las licencias, la herramienta de presión
El conflicto ha acabado trasladándose a las licencias de radiodifusión. La FCC inició una revisión anticipada de las ocho estaciones de televisión propiedad de Disney, a pesar de que sus concesiones no debían empezar a renovarse hasta 2028. La compañía denuncia que el regulador le ha dado solo unas semanas para preparar una documentación que habitualmente requiere meses y sostiene que un procedimiento tan excepcional evidencia la voluntad de presionar a la cadena.
La FCC rechaza estas acusaciones. El organismo defiende que todas las emisoras tienen la obligación de operar en beneficio del "interés público" y asegura que investiga posibles incumplimientos de la normativa federal. El regulador también examina cuestiones relacionadas con las políticas de diversidad, equidad e inclusión de Disney y con programas como The View, a menudo críticos con Trump y con las políticas de su administración.
Disney cambia de estrategia
La decisión de llevar a la FCC a los tribunales supone también un cambio importante en la respuesta de Disney a las presiones de Trump. La compañía había optado anteriormente por llegar a acuerdos judiciales con el presidente. En diciembre de 2024, Disney pactó el pago de una indemnización millonaria para cerrar una demanda de Trump contra ABC News relacionada con unas declaraciones de su periodista estrella, George Stephanopoulos, sobre el caso civil de la escritora E. Jean Carroll. En la querella, Trump acusaba a Stephanopoulos, presentador del popular programa This Week With George Stephanopoulos, de haber afirmado falsamente en varias ocasiones que el presidente electo había sido declarado culpable de violar a Carroll.
Ahora, en cambio, el grupo ha decidido plantar cara. El nuevo consejero delegado de Disney, Josh D’Amaro, ha asegurado que la compañía defenderá la independencia editorial de la cadena. "Defenderemos lo que consideramos integridad periodística", ha afirmado, y ha advertido que Disney no aceptará que el gobierno decida cómo debe gestionar los contenidos informativos o de entretenimiento de ABC.
Un pulso que va más allá de ABC
La disputa entre Disney y la administración Trump se suma a una larga lista de enfrentamientos entre el presidente y los medios de comunicación estadounidenses. Trump ha presentado demandas contra varios grupos periodísticos y ha atacado habitualmente a cadenas como ABC y CNN, así como a diarios como The New York Times o The Wall Street Journal. Al mismo tiempo, varios medios también han llevado a la administración a los tribunales por medidas que consideran contrarias a la libertad de prensa.
En el caso de Disney, sin embargo, el debate tiene un componente especialmente sensible: si el gobierno puede utilizar el poder regulador de la FCC para presionar a una cadena para que modifique su discurso o los contenidos de sus programas. Disney sostiene que esto es exactamente lo que está pasando. Y es esta cuestión —más que la simple renovación de unas licencias— la que ahora deberá resolver la justicia federal norteamericana.